Patrulla fronteriza mata al menos a un mexicano al año en ‘defensa propia’

Redacción POLÍTICA

Los agentes de la Patrulla Fronteriza de Estados Unidos han matado a tiros a siete mexicanos desde 2010 en supuestos incidentes de defensa propia, argumentado haber sido atacados con piedras por los connacionales.

De acuerdo con la Red de Víctimas de la Patrulla Fronteriza, organización constituida por familiares de personas que han muerto a manos de agentes estadounidenses, las víctimas fueron asesinadas de forma ilegal, con disparos hacia territorio mexicano.

José Antonio Elena Rodríguez, Guillermo Arévalo Pedroza, Juan Pablo Pérez Santillán, José Alfredo Yáñez Reyes, Ramsés Barrón Torres, Sergio Adrián Guereca y Carlos Lamadrid, son los connacionales que han sido asesinados por los agentes fronterizos desde el territorio estadounidense en los últimos seis años.

Este lunes, la organización que tiene su sede en Arizona conmemora el cuarto aniversario de la muerte de José Antonio Elena Rodríguez, un adolescente de 16 años que fue acribillado a balazos en Nogales, en el estado mexicano de Sonora, por un agente estadounidense que disparo a través de la frontera, según informó Notimex.

Guillermo Arévalo Pedroza, de 36 años, murió el 12 de septiembre de 2012 cuando celebraba el cumpleaños de su hija en un picnic familiar en la orilla del Río Bravo, en el lado mexicano, cerca de Nuevo Laredo, Tamaulipas.

Agentes de la Patrulla Fronteriza que realizaban vigilancia a bordo de una lancha patrullera le dispararon dos balazos, cuando presuntamente fueron atacados a pedradas por varias personas desde el lado mexicano.

Juan Pablo Pérez Santillán, de 30 años de edad, murió el 7 de julio de 2012, cuando vigilaba desde un puesto de observación en Matamoros, el paso de los migrantes que cruzan a nado el Rio Bravo para ingresar a Estados Unidos. Los agentes le dispararon desde el lado estadunidense luego de reportar haber sido atacados a pedradas.

Otro caso similar es el de José Alfredo Yáñez Reyes, de 40 años, quien murió el 21 de junio de 2011 en Tijuana cuando un grupo de patrulleros que trataba de detener a tres hombres fueron atacados con piedras y palos cerca del muro fronterizo. Los agentes dispararon e hirieron de muerte al connacional en la cabeza.

Ramsés Barrón Torres, de 17 años de edad, y Sergio Adrián Guereca, de 15 años, fallecieron también a manos de los agentes fronterizos que dijeron haberse defendido del ataque con palos y piedras de grupos de migrantes entre los que se encontraban las víctimas.

Una séptima víctima, el estadunidense Carlos Lamadrid, de 19 años de edad, fue muerto por un agente de la patrulla Fronteriza de cuatro balazos en la espalda en la comunidad de Douglas, Arizona, el 21 de marzo de 2011, cuando subía una escalera para brincar el muro fronterizo y regresar a México.

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