FOTO: Amafore

75% de trabajadores mexicanos, dispuesto a ganar menos pero en la formalidad

Redacción NEGOCIOS

A lo largo de su vida productiva, los mexicanos pasarán de la economía informal a la formal. Y luego irán de regreso, en un movimiento que se repetirá en varias ocasiones. No es por gusto, sino por las condiciones del mercado laboral. Porque si por ellos fuera, estarían dispuestos a sacrificar su ingreso con tal de tener un trabajo que les ofrezca prestaciones sociales y, especialmente, una pensión para el retiro.

“75% de quienes se encuentran en la informalidad dice estar dispuesto a cambiarse a un empleo con seguridad social o prestaciones y menos de la mitad (45%) de quienes ya las tienen, renunciaría a ellas para trabajar por su cuenta”, explicó en la presentación del estudio, Carlos Noriega Curtis, presidente ejecutivo de la Amafore.

Esta información se encuentra en la 6ª Encuesta Anual de la Asociación de Afores de México (Amafore) que en esta ocasión versó acerca de percepciones, actitudes y comportamiento de los trabajadores en relación con el empleo formal e informal.

Aproximadamente la mitad de la población económicamente activa ha trabajado en ambos sectores: formal e informal, ya que el 45% de quienes hoy tienen un trabajo formal, es decir, cotizan a algún instituto de seguridad social, ha trabajado antes en la informalidad.

Por su parte, 52% de quienes hoy se desempeñan en la informalidad, antes tuvo un empleo formal.

Veámoslo de otra manera: según la más actual “Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE)” -Inegi, febrero, 2017- la Tasa de Informalidad Laboral se colocó en 57.3% de la población ocupada. Pues bien, según Amafore, de ese total de trabajadores, al menos la mitad estuvo antes en la economía formal.

Y las tres cuartas partes de ellos anhelan un empleo formal. No es que tengan nostalgia por los relojes checadores, las minutas de junta y las evaluaciones de desempeño. De hecho, la misma encuesta de Amafore señala que los elementos mencionados son los que menos se aprecian en los empleos tradicionales. Lo que quieren es seguridad social.

Adoradas prestaciones

De los beneficios de la seguridad social, los servicios de salud son los más apreciados y en segundo término las pensiones. La Encuesta Amafore muestra que contar con una pensión hace una gran diferencia en la percepción del retiro entre los trabajadores formales e informales.

“Los formales asocian contar con una pensión con emociones como tranquilidad y felicidad, mientras que una parte importante de los segundos dice sentirse preocupado”, indica el informe.

Los trabajadores formales reconocen la mayoría de los beneficios que reciben de la seguridad
social, y en cuanto a su utilización la Afore es la que recibe la más alta calificación, pues 50% la
considera como buena o muy buena.

Las opiniones más favorables son para las clínicas de medicina familiar (40%), las clínicas de especialidades y los créditos de vivienda (36%).

En realidad, esta presión sobre el empleo formal por obtener prestaciones sociales no es sano para la productividad ni para la población. Surge, una vez más, la necesidad de una cobertura universal, una de las asignaturas pendientes más importantes para toda la población.

En dónde trabajamos

Recordemos que la ENOE indica que la población ocupada alcanzó 96.6% de la Población Económicamente Activa (PEA) en febrero de este año. Del total de ocupados:

69% opera como trabajador subordinado y remunerado ocupando una plaza o puesto de trabajo,

21.9% trabaja de manera independiente o por su cuenta sin contratar empleados

4.8% son patrones o empleadores,

4.3% se desempeña en los negocios familiares, sin acuerdo de remuneración monetaria.

(FOTO: Amafore)

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