El Acuerdo Económico se hizo al vapor y fue recibido con incredulidad

Redacción POLÍTICA

La negativa de la Confederación Patronal de México (Coparmex)  a firmar el Acuerdo para el Fortalecimiento Económico y la Protección Familiar, por considerarlo “improvisado, incompleto e insuficiente”, así como las declaraciones de Graco Ramírez, presidente de la Conago, de que a los gobernadores ni siquiera les habían enseñado el texto, restan credibilidad al plan anunciado ayer por Enrique Peña Nieto.

 A la ciudadanía, por su parte, no le queda claro en qué beneficios concretos para su bolsillo reflejará ese acuerdo. Estas posturas evidencian el poco tiempo que llevó al Gobierno Federal la elaboración del acuerdo y ponen en duda que se haya sometido a un consenso. Para los analistas políticos la medida es interpretada como una acción “desesperada” para tratar de serenar los ánimos en las calles.

De acuerdo con lo que reflejan las columnas de opinión de esta jornada,  de forma irónica, algunas voces refieren que el “pacto” tiene un título más largo que el tiempo que llevó su planteamiento, pues sólo bastaron tres días para prepararlo desde Los Pinos.

Como se preveía, líderes de opinión como Katia D’Artigues (columna “Campos Elíseos”, diario El Universal), José Cárdenas (“Ventana”, El Universal) y Salvador García Soto (“Serpientes y Escaleras”, El Universal) coinciden en que el plan conformado por 15 acciones es sólo una “carta de buenas intenciones”, rescatadas de un modelo caduco que nunca ha funcionado.

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Además, destacan que el México actual no se equipara con el de los tiempos de Miguel de la Madrid o Carlos Salinas, quienes echaron mano recurrentemente de estos acuerdos, pues además del descontento social por la situación económica hay un enojo generalizado por los altos niveles de corrupción e impunidad de la alta burocracia.

Salvador García Soto refiere que estos “pactos” han demostrado ser más un mecanismo de control corporativo y clientelar de los gobiernos priistas que un efectivo instrumento para proteger a las familias o la estabilidad económica, y ninguno de esos acuerdos “evitó ni detuvo, mucho menos castigó, la corrupción y la vida de privilegios y dispendios de los funcionarios”.

 Sergio Sarmiento (“Jaque Mate”, periódico Reforma) señala que la parte más importante del nuevo acuerdo, no expresada pero implícita, es que no habrá marcha atrás en el gasolinazo, y que, a pesar de las medidas anunciadas, es imposible que un incremento en el precio de los combustibles no tenga consecuencias en costo de la canasta básica y demás productos.

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