VICE | El agua Voss es una mentira pretenciosa

Redacción TENDENCIAS

 

Por Sam Briggs

Escoger una bebida no es algo que se tome a la ligera. Una bebida adecuada puede hacer que el más borracho, mareado y perdido vuelva a la vida, animándolo a regresar a la pista de baile, libre de vómito. Cada bebida tiene su momento y depende de ti aprovecharla.

Cuando entré a una tienda en una zona acaudalada de Bristol, me propuse explorar el contenido de los refrigeradores para elegir la bebida indicada. Pero pude percibir una presencia desconocida que me lanzaba una mirada de desdén disimulado, como un pariente lejano y presumido que juzga silenciosamente tus elecciones de vida.

Di un paso hacia atrás, miré hacia abajo, y me eché a reír cuando noté que el agua Voss me miraba de vuelta, una botella con complejo de superioridad.

Si alguien por algún motivo se había propuesto crear la parodia de un agua embotellada pretenciosa, Voss dio justo en el clavo. La columna pesada y brillante es más ridículamente exagerada que esta oración. Es más un accesorio plateado con agua que una botella. La torre cilíndrica de vidrio podría ser la urna de un hámster de principios del siglo 22 o una cápsula del tiempo que un millonario excéntrico y enfermo de muerte usaría para congelar su esperma.

Es una botella sobrecalificada para servir de garrote. Una botella que jamás alojaría en su interior a un coctel Molotov, ya que es una botella con aspiraciones. Una botella de Voss sueña con pasar sus años de jubilación adornada con el modelo a escala de un barco, o con un haiku, mientras vaga sin rumbo fijo por el océano. Es un receptáculo diseñado para refrescar la garganta de los tontos incrédulos cuyo dinero y razón se distribuyeron de manera desigual.

Luego está el título: Voss (o VOSS, si dejamos que se salgan con la suya). Lleva el nombre de una ciudad noruega que no tiene que ver con el producto. Tal vez le pusieron así porque es una sílaba elegante y sexy. El agua proviene de Iveland, en el sur de Noruega, donde dicen que se extrae gentilmente de la teta de alguna deidad marina omnisciente. Voss, Voss, Voss, dilo en voz alta un par de veces. Serpentea fuera de la lengua como si estuviera entrando a una fiesta, como si se dirigiera a un yate a paso tranquilo. Es un intento dolorosamente forzado de renovar la imagen de este fluido transparente que es vital para la supervivencia humana, y hacerlo pasar por algo elegante, extraordinario y con clase.

Voss. Podría ser algo emocionante. Podría ser el seudónimo de un culto diseñador de moda europeo. Podría ser una palabra de argot que un tabloide sueco ha usado indebidamente para alimentar la histeria sobre una rara y extraña práctica sexual que involucra nitrógeno líquido. Podría ser el integrante feo de un trío olvidado de synth-pop de los ochenta, que no para de mencionar la vez que alcanzaron el primer lugar de la lista de popularidad.

Pero no lo es. Es agua. Ese material empapado y transparente que constituye el 80 por ciento de nuestros cuerpos. Y no dejes que el marketing desvergonzado te engañe, ya que proviene de un millón de uretras potencialmente inflamadas antes de llegar a tu boca.

 

Para seguir leyendo: http://www.vice.com/es_mx/read/el-agua-voss-es-puro-choro

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