Ahora resulta que el gobierno de Trump es antipejista

Redacción POLÍTICA

Las declaraciones de John Kelly, secretario de Seguridad Interior en el gobierno de Donald Trump, así como el senador republicano John McCain, causaron revuelo: durante una audiencia en el Senado estadounidense advirtieron de los riesgos que implica para Estados Unidos que gane “un político de izquierda” en el próximo periodo presidencial en México.

McCain reconoció que ahora en México hay “un sentimiento antiestadounidense” que se ha reforzado con la idea de la construcción del muro. Y que ese sentir es una bandera que enarbola “el candidato de la izquierda”.

“Ahora mismo hay un sentimiento antiestadounidense. Si las elecciones fueran mañana en México, probablemente se tendría a un antiestadounidense de ala izquierdista como presidente de México. Eso no puede ser bueno para Estados Unidos”, le dijo McCain a Kelly, mientras hablaban de líneas de desarrollo para el muro fronterizo.

Entonces fue cuando el secretario Kelly respondió:

“No sería bueno para Estados Unido, ni para México”.

Esta declaración es interpretada por algunos columnistas políticos como un “descarado acto de injerencia” y  un veto directo hacia las aspiraciones de Andrés Manuel López Obrador (AMLO).

Hay quienes aseguran que el comentario “antipejista” de un funcionario estadounidense generará un aumento en la intención del voto a favor de AMLO, pero el mensaje también puede interpretarse como que “López Obrador es un peligro para México… y para Estados Unidos”, lo que evidentemente provocaría un efecto negativo en la imagen tabasqueño.

Julio Hernández (columna “Astillero”, diario La Jornada) considera que el mensaje del militar estadounidense ante senadores de su país, puede ser usado por los políticos mexicanos para emprender una campaña de miedo que induzca a los votantes a replegarse a “lo malo conocido”: PRI o PAN; en lugar de correr riesgos con lo supuestamente “bueno por conocer”: la alternancia en manos del líder de Morena.

Por otra parte, el mensaje de Kelly de que el muro no podría construirse de “lado a lado” de la frontera con México, es leído por algunos líderes de opinión como un matiz en el discurso del gobierno estadounidense, obligado por la poca viabilidad financiera y política de la obra, en términos de la relación bilateral.

Jorge Fernández Menéndez (“Razones”, Excélsior) refiere que poco a poco los contrapesos institucionales y la realidad están doblegando el ímpetu y los radicalismos de Trump.

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