¿Casa u hogar? ¿Cuál es la diferencia?

Elvia Ortíz COLUMNISTAS Elvia Ortíz

 

Cómo distinguir estos dos términos que tan a menudo usamos como sinónimos. La casa evidentemente denota el lugar donde habitamos, se refiere al techo o construcción que nos cobija de forma cotidiana, por ello se habla de casa-habitación. Pero incluso los orfanatorios han acuñado el término ¡Casa-hogar! ¿Cómo es esto? Si la palabra hogar, nos remite a vocablos como amor o famila.

El punto es que el hogar se refiere justo a eso, al lugar del fuego o chimenea, se llamaba hogar a la hoguera que el hombre de las cavernas hacía, cuando ¡por fin descubrió el fuego! Y ponía esta fogata justo en la parte inmediata contigua a la entrada de su cueva, de tal manera que sus depredadores no se acercaban, y por fin en el día, al final de la dura jornada de caza, podía dejar la lanza con punta de obsidiana y el cuchillo, para desnudarse y tenderse libre y protegido sobre las pieles; el hogar era el lugar donde podía bajar la guardia y sentirse amado, ese lugar anhelado de descanso y solaz.

¿Qué sucede en la actualidad? Hay hombres y mujeres cuya casa no coincide con su hogar, hay personas que tienen el hogar en sus oficinas, con sus amigos o con sus padres. Porque aquel que debiera ser su hogar, es sólo su casa, un lugar donde duermen pero no descansan, donde no puedes sentirte tú mismo y bajar la guardia, porque cuando menos piensas te sientes agredido; no puedes dejar tu cartera sin vigilancia, porque amanecerá ultrajada, no puedes dejar tu celular sin bloquear, porque revisarán su contenido.

Un lugar donde en vez de descansar, llegas a oír quejas y exigencias económicas, donde te quitas los zapatos e inmediatamente te están diciendo ¡qué ensuciaste! Otra opción es que tu hogar esté en tu casa pero no en tu dormitorio, quizás en el despacho, en el cuarto de la computadora o de la tele, incluso en la cocina o en la cochera; cada uno buscamos ese remanso de paz, necesario para soltar el cuerpo y sentirnos seguros,  libres y amados.  No olvidemos que el hogar es una necesidad básica del ser humano, y lo encontrará donde sea preciso; que mejor, que pueda ser en su lecho y en su casa.

Cuanto más básica e instintiva es una necesidad más fuerte es el imperativo que nuestro cerebro reptiliano evocará para conseguirla, es parte de nuestro instinto de conservación. Usemos la lógica y el sentido común, por desgracia el menos común de los sentidos, para conducirnos en la vida, apelemos a la sensatez y la honestidad, que nos llevarán de forma más sencilla a la senda de la felicidad.

Al acercarse las fechas decembrinas, nuestro instinto evoca la necesidad de volver al hogar, recordemos su significado para brindar a los que retornan en su búsqueda, la calidez y el solaz que sólo pueden dar, el saberse amado y protegido.

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