Demandas a periodistas por difamación “son escalofriantes”: NYT

El diario The New York Times criticó en su editorial el reciente fenómeno de las demandas por difamación  que han presentado funcionarios públicos en contra de algunos periodistas mexicanos, como Carmen Aristegui y Sergio Aguayo por sus investigaciones hacia actos de corrupción.

El texto también menciona la nueva ley anti corrupción, que podrá terminar con las malas prácticas registrados durante la administración del Presidente Enrique Peña Nieto. “Que esta ley ayude a terminar con la cultura del amiguismo de México dependerá de que los periodistas cuenten con la facultad de investigar y reportar a la clase gobernante”.

Carmen Aristegui  recientemente fue demandada por la investigación que realizó sobre la llamada Casa Blanca. El reportaje señalaba un probable acto de deshonestidad por parte de Peña Nieto. Aristegui y su equipo documentaron meticulosamente que una empresa de construcción que tenía contratos con el gobierno le vendió a la esposa del presidente, Angélica Rivera, una mansión en Las Lomas.

El NYT recordó que MVS, el  medio de comunicación donde trabajaban en ese momento y que depende de la publicidad gubernamental, se rehusó a publicar la historia. Los periodistas la publicaron de forma independiente y el año pasado publicaron un libro en el que refirieron a la saga los efectos colaterales del reportaje.

En julio de 2015, el dueño de MVS, Joaquín Vargas, demandó a Aristegui, alegando “daños morales”. Esa demanda es una de las diez presentadas recientemente contra periodistas que están siendo rastreadas por la Organización de los Estados Americanos.

En el caso de Sergio Aguayo, el politólogo y periodista dijo sospechar que la demanda por 535 mil pesos interpuesta por el gobernador Moreira busca detener su investigación sobre una masacre en Coahuila en 2011.

La decisión de demandar a los periodistas por difamación ha tenido efectos escalofriantes sobre reportajes de investigación y critica. De todos los retos que obstaculizan a la la prensa mexicana, incluyendo la violencia y un hábito de autocensura para tranquilizar a los anunciantes en los medios, las denuncias públicas que enfrentan los periodistas son mucho más fáciles de resolver, dice el texto del diario estadounidense.

Para lograrlo, los legisladores mexicanos pueden pasar una ley en la que sea más dfivil que los funcionarios publicos y otras figuren demande a los periodistas por calumnia. El presidente Enrique Peña Nieto sería el encargado de promover esa ley, a pesar que de él mismo ha sido ha sido blanco de controversias.

Esto, señala la editorial, le ayudaría considerablemente a recuperar la confianza de un electorado al que le ha dado muchas razones para cuestionar su integridad y su juicio.

 

 

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