Día de la Televisión: Renovarse o morir ante los millenials y el streaming

Redacción TENDENCIAS

El Siglo XXI llegó con una serie de cambios, entre ellos la manera de ver televisión y la aparición de nuevas aplicaciones para disfrutar este modo de entretenimiento. Sin embargo, esto golpeó a la televisión tradicional, que por décadas se mantuvo como la reina de los hogares.

A finales de octubre de 2016, los reportes de tercer trimestre de  Televisa indicaban que había perdido 84% de sus ganancias y TV Azteca 132%.

El propio director de contenidos de Televisa, José Bastón, calificó la situación como una “tempestad” y dijo que la situación sería superada con una medida muy arriesgada: el aumento en los precios de sus tarifas de publicidad.

La empresa de análisis Moody’s cambió la calificación de las acciones de Televisa de estables a negativas, mientras que la empresa emprendió una serie de cambios drásticos en su oferta informativa y de entretenimiento, mismos que hasta la fecha siguen sucediendo. Todo, con el objetivo desesperado y dicho con todas sus letras por el CEO de la empresa, Emilio Azcárraga Jean: de llegarle a los milennials.

 

Ilustración del diario The New York Times

Ilustración del diario The New York Times

 

Pero ellos lo quieren todo y al instante, sin horarios ni condiciones, porque el contenido on demand, la movilidad y la interacción lo son todo.

De acuerdo con la Asociación Mexicana de Internet, 7 de cada 10 conexiones en México son móviles, lo que se relaciona directamente con la naturaleza y forma de los contenidos que los chicos buscan.

 

La TV mexicana

El productor Luis De Llano Macedo, quien conoció de primera mano el nacimiento de la televisión mexicana gracias a que su padre, Luis de Llano Palmer, fue uno de sus precursores, relata en su libro Expedientes Pop (Planeta, 2016), que en la década de los sesenta el aparato televisor era un elemento indispensable en los hogares mexicanos.

“Telesistema Mexicano (semilla de Televisa) se había consolidado al ofrecer las mejores opciones de entretenimiento, noticias, música y deportes en un lenguaje e idiosincracia que unía a todo México”.

Y así sería por décadas, durante las cuales la TV fue adorada y satanizada por igual, siempre ligada a los acontecimientos históricos, como sucedió en México cuando los noticiarios minimizaron la matanza de Tlatelolco en 1968; cuando vivieron, junto con buena parte del país, la catástrofe del terremoto de 1985, o durante todos los años en que, en medio de la coyuntura política, fue acusada de ser un aparato de propaganda del partido en el gobierno.

 

¿El principio del fin?

Este medio, que tuvo su desarrollo durante la segunda mitad del siglo XX, llegó al XXI enfrentando un nuevo reto: el de la aparición de la internet, que desde mediados de los noventa le comenzó a restar popularidad, principalmente entre los jóvenes.

Pero ese no sería su único verdugo. Ya entrada la segunda década de este siglo, la pantalla chica enfrentaría otro reto aún mayor: los llamados milennials –aquellos nacidos a partir de los años ochentas–, nativos digitales cuyos hábitos de consumo tenían poco o nada que ver con ese medio de comunicación. 

De Llano opina que esa generación ya no reacciona ante los gatillos típicos de la publicidad del siglo pasado, porque tiene un comportamiento multitask.

 

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“Son nativos digitales de su propio planeta y extremadamente sociales, pero en el plano virtual. Son muy críticos y exigentes ante los medios de comunicación. Su filosofía y modo de vida se basan en la participación y la originalidad (…) Sin embargo, ese ser cool es su talón de Aquiles, porque recrean y viven en el eterno recreo de la vida”.

La falta de interés de parte de las nuevas generaciones se tradujo en problemas financieros para las televisoras, que empezaron a reestructurar su contenido y a implementar nuevas fórmulas para tratar de llamar la atención de nuevos consumidores.

 

Televisa va detrás de Netflix, pero no lo alcanza

En un intento desesperado por emular el éxito de Netflix, a principios de 2016 Televisa lanzó su propia plataforma de contenidos en streaming, llamada Blim, la cual fue criticada desde el principio por los usuarios, que nada perdonan, con memes y bromas sobre los pocos contenidos atractivos que encontraban en ella.

 

 

Mientras que Televisa trataba de fortalecer la oferta de contenidos de Blim, incorporando programas de Univisión y hasta de su competidor TV Azteca, al mismo tiempo retiró sus programas de Netflix, lo que provocó una serie de spots en los que cada empresa se burló de su rival, y los cuales se volvieron virales por lo inédito de la situación.

 

 

 

Otra disputa interesante de presenciar fue la que se originó a raíz de la Reforma de Telecomunicaciones, cuando actores preponderantes como Televisa trataron de quitarle parte del pastel a otros actores preponderantes como Carlos Slim, originando un rompimiento entre ambos.

Esto ocasionó que el magnate mexicano comprara los derechos de transmisión de los Juegos Olímpicos de Río 2016, con lo que dejaría fuera de la jugada a las dos televisoras grandes del país.

Televisa y TV Azteca minimizaron el hecho, pero esto significó 10 millones de espectadores menos para el entonces duopolio televisivo, mismos que fueron rescatados por plataformas como Claro Sports y Claro Video, así como por televisoras públicas como Canal Once, que se adjudicó el 28% de ese auditorio, y Canal 22 y TV Mexiquense que captaron otro 16% cada una.

 

TV abierta aún le da batalla al streaming

Por supuesto, las televisoras aún son negocio. En agosto pasado, el Instituto Federal de Telecomunicaciones informó que el 56% de la población en México sólo tiene acceso a la televisión abierta, pese a la disponibilidad de servicios de streaming como Netflix o de canales de contenido como Youtube.

En una encuesta aplicada a usuarios de zonas urbanas y rurales, de siete a más de 65 años, el Instituto Federal de Telecomunicaciones encontró que los canales de televisión abierta son vistos por cerca del 81% de la población que solo tiene acceso a ella, y que el canal 2 de Televisa es visto por el 64% de la población, mientras que el canal 13 de TV Azteca lo ve 47%.

Esto, frente a un 26% que señaló que consume algún tipo de producto vía internet. Evidentemente, la TV aún tiene mucha fuerza frente a los servicios en línea, pero lo que llama la atención –y por ello los focos rojos en varias televisoras– es que esas cifras se están revirtiendo, como se vislumbró cuando se supo que…

Sin embargo, los milennials, que serán quienes tomen todas las decisiones económicas dentro de algunos años, el crecimiento de los servicios vía internet ha sido exponencial.

En octubre pasado, El Insurgente dio a conocer que Netflix alcanzó los 50 mil 930 millones de dólares en el mercado, con lo que superó el valor en conjunto de sus competidores Televisa, CBS y AMC. La empresa ha tenido sus altibajos, pero su crecimiento es innegable, y sus planes de crecimiento son excepcionalmente agresivos.

El propio titular y fundador de Netflix, Reed Hasting, aseguró en ese momento que el declive de la televisión tradicional ya comenzó, y que todas las plataformas se tendrán que mover en el futuro hacia el consumo a través de internet.

“La televisión lineal significó una innovación increíble. Pero la edad de lo lineal está empezando a desaparecer y va a ser reemplazada por internet”, dijo.

 

Como parte de la misma Reforma de Telecomunicaciones en México, el pasado 17 de octubre salió al aire la señal de la tercera cadena de televisión comercial, Imagen, con la que la empresa Imagen Multimedia, de Olegario Vázquez Aldir, intentará seguir construyendo su emporio… Aunque es muy pronto para saber cuál será el destino de la nueva televisora.

 

Renovarse o morir

En México, la TV sigue siendo el medio de más poder de convocatoria, al grado de que durante las últimas elecciones presidenciales no fueron pocas las voces que acusaron al actual presidente de ser un candidato de Televisa.

Sería ingenuo minimizar el poder que aún tiene este medio de comunicación, y mucho más adelantar su desaparición.

Como dice Amanda D. Lotz en su libro The Television Will Be Revolutionized: Aunque haya cambiado la función y el lugar de este medio en los hogares, los rumores de su muerte frecuentemente son exagerados y lo que nos dicen es que la TV más bien tendrá que reestructurarse, y los usuarios redefinir lo que quieren hacer y esperar de ella.

 

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