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Día Mundial de Chernobyl: a 31 años de la catástrofe nuclear

Redacción TENDENCIAS

El contador de Geiger -que detecta niveles de radioactividad- dispara el volumen de sus zumbidos: mide setas y vegetales cosechados en tierras ucranianas en pleno 2017. Los visitantes del lugar están acostumbrados, pues han vivido con el fantasma radioactivo los últimos 31 años.

La mayoría de los recuentos informativos del peor accidente nuclear de la historia, Chernobyl, dan cuenta de los muertos a los pocos días del suceso, de los enfermos de meses y años siguientes. Pero poco se menciona a los miles de habitantes que hoy viven alrededor de Pripyat, la población de la central nuclear que desde entonces está abandonada y seguirá así hasta un futuro inimaginable: los científicos dicen que el plutonio necesita más de 24 mil años para reducir a 50% su intensidad.

Ellos sobreviven entre los zumbidos de Geiger, los fantasmas del pasado, diversos tipo de cáncer, el estigma nuclear y enfermedades metabólicas, documenta Greenpeace en su informe Cicatrices nucleares: Los legados de Chernobyl, publicado en el décimo tercer aniversario de la catástrofe nuclear.

Sobre el reactor donde se registró la fisión nuclear hay una inmensa cúpula de concreto y metal. Le llaman “sarcófago”. La colocaron hace 30 años para evitar que la radiación continuara propagándose y se sometió a varias reparaciones, hasta que en otoño de 2016 se colocó otro -cuyo costo fue de mil 400 millones de euros, financiado por el Banco Europeo de Inversiones- que debe proteger el lugar por un siglo más.

Ese gigante de acero y concreto es el elemento que salvó la zona y a Europa. Hace 31 años la nube nuclear, equivalente a 400 veces la bomba lanzada sobre Hiroshima, contaminó el territorio que hoy se identifica como Bielorrusia, Ucrania y Rusia -pero que en ese entonces era parte de la Unión Soviética- y a través de la lluvia y el viento llevó radioactividad hasta Escandinavia, Grecia, Alemania, Suiza, Inglaterra, Francia y otros países de Europa del Este.

FOTO: Greenpeace

La explosión de la central creó una atmósfera radioactiva que afectó a 8.4 millones de personas, solo en territorio soviético.

01:24; 26/04/1986

A las 01:24 de la madrugada del 26 de abril de 1986, un grupo de ingenieros trabajaba un experimento de seguridad en la planta de Chernobyl: pretendían averiguar cuánto tiempo continuaría generando energía eléctrica la turbina de vapor, después de un corte de suministro de electricidad.

Para ello, desconectaron los sistemas automáticos de emergencia. El reactor comenzó a salirse de control y no lo notaron. Hasta que minutos después se produjo la explosión. El núcleo se fusionó: la fisión fue completa. Eso es lo que empeora este accidente frente al de Fukushima, que nunca llegó a fundirse.

El núcleo ardió los siguientes diez días. Devastó a todo alrededor. El área afectada equivale a la superficie de Grecia o Bangladesh, y es cinco veces la extensión de Países Bajos.

FOTO: Greenpeace

La central nuclear y Prypiat lucen como barcos fantasma a la deriva en el océano del tiempo. El bosque que los rodea es de color rojo y en él no hay vida microorgánica. Las especies salvajes que han retornado al lugar muestran mutaciones y bajas tasas de natalidad.

En 2016 la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó el 26 de Abril como Día Internacional para el Recuerdo de la Catástrofe de Chernobyl. Porque las consecuencias seguirán en el futuro. Y en los esfuerzos de recuperación, el trabajo de la comunidad internacional no ha terminado.

( Con información de Greenpeace y Organización de las Naciones Unidas, ONU. FOTOS: Greenpeace y ONU)

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