Dos mil marchan contra Peña; policía les impide paso al Zócalo

 

Alrededor de dos mil personas marcharon este 15 de septiembre para exigir la renuncia del presidente, Enrique Peña Nieto. Al grito de “Fuera Peña” y “¡Zócalo, zócalo!”, los manifestantes intentaron pasar el muro de granaderos que se instaló a la altura del Palacio de Bellas Artes, su fin era llegar al primer cuadro de la capital para arruinarle el Grito al mandatario.

En punto de las 17:30 horas el contingente encabezado por padres y familiares de los 43 estudiantes de Ayotzinapa desaparecidos hace dos años inició la marcha #RenunciaYa desde el Ángel de la Independencia. Aunque la convocatoria parecía menor (unas 300 personas fueron las que se congregaron en el punto acordado), el número de manifestantes fue creciendo.

Además de los familiares de los normalistas desaparecidos, estudiantes de distintas instituciones académicas, asociaciones civiles, personas mayores, familias, ciclistas e, incluso, mascotas, participaron en esta manifestación, todos con la misma consigna: la renuncia de Peña Nieto.

 

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En el trayecto, los manifestantes se encontraron con autobuses que circulaban sobre la lateral de Paseo de la Reforma con rumbo al Zócalo, los cuales llevaban a presuntos acarreados para la ceremonia del Grito de Independencia y quienes, por momentos, se hacían de palabras con los inconformes.

La marcha continuó sin incidentes, salvo dos momentos en los que se detuvo, el primero a la altura de la Avenida Insurgentes, para recordar las razones por las que quieren la renuncia del jefe del Ejecutivo: la desaparición de los normalistas, actos de corrupción, violaciones a derechos humanos y el “fracaso” de las reformas estructurales, entre otras.

Más adelante, a la altura de Bucareli, en el Antimonumento a los 43, los padres de los normalistas convocaron a una nueva movilización para el 26 de septiembre, en conmemoración del segundo aniversario de la desaparición de sus hijos ante policías en Iguala, Guerrero.

 

 

Hasta entonces parecía una marcha pacífica. Sin embargo, al encontrarse con el grupo de granaderos y tres tanques anti motines, una sección del contingente comenzó a incitar a los manifestantes para llegar hasta el Zócalo: comenzaron los gritos y empujones entre inconformes y granaderos.

La confrontación llevó a que algunos lanzaran cohetes, lo que provocó la indignación de la mayoría de los manifestantes, quienes a gritos exigían “no violencia” en la manifestación y que sacaran de la misma a posibles incitadores.

Con el fin de calmar los ánimos, la mayor parte de los inconformes entonó el himno nacional, sin embargo, ante la insistencia de un grupo por la confrontación, los elementos de seguridad se movilizaron y colocaron los camiones anti motines para impedir un posible avance de la marcha.

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Durante casi una hora, los inconformes permanecieron en Avenida Juárez, a la altura del Palacio Bellas Artes, gritando a los policías que los dejen pasar al zócalo, donde el PRI ya organizó a los “acarreados” para el evento de la noche, que encabezará el Presidente Peña Nieto.

Las provocaciones y el lanzamiento de cohetes dividió al contingente. Al final, solo unos cuantos permanecieron con la intención de pasar el cerco policial, pero la mayoría se replegó a fin de no provocar incidentes mayores.

La marcha logró convocar a más de dos mil personas, aunque el jueves en la mañana la secretaria de Gobierno de la Ciudad de México, aseguró que no llegarían ni a mil.

 

 

 

 

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