Por Tonatiuh García

¿En realidad entendemos el concepto de matrimonio y lo que este conlleva?

En estos días, la lucha moral que ha vivido la CDMX y la mayor parte del país ha sido por el tema y la lucha entre los matrimonios hetero y homosexual. El matrimonio es un concepto de alianza en toda cultura, pero a lo largo de la historia, se ha visto absorbido por ideas religiosas que aun cuando el Estado regula esta práctica mediante el Registro Civil, la sociedad ha adoptado rigurosamente el viejo y antiguo vínculo entre la iglesia y el matrimonio.

No debemos olvidar que en la época clásica, en sociedades no occidentales, el matrimonio no tenía nada que ver con los elementos románticos y amorosos con los que hoy lo percibimos. El matrimonio cumplía con una finalidad económica, existía la compra de la novia, del novio, la dote y el matrimonio arreglado entre los padres para crear una alianza; esto último lo podemos recordar fácil en los tiempos feudales. Todavía en nuestros días, en pleno siglo XXI existen comunidades que continúan con este tipo de prácticas, México no resulta excluyente de matrimonios arreglados entre jóvenes o jóvenes casi niños con adultos casi ancianos, y no existen marchas en contra de ello.

El parentesco, rama de las ciencias antropológicas, tiene como función esencial, establecer cuáles son las prohibiciones de incesto de cada sociedad; derivado de aquella prohibición se establecen lazos de apoyo e interdependencia económica sobre los que opera el contrato social, la síntesis de esta construcción y la ejecución del contrato se le conoce, entre las sociedades occidentales, como “matrimonio”.

La diversidad cultural a lo largo de la historia ha modificado las estructuras del parentesco y caso más específico, del matrimonio; de manera que nuestra percepción y opinión sobre qué es y no es una “familia” siempre estará influenciada y matizada por nuestras relaciones simbólicas, económicas y sociales, lo importante es darnos cuenta del tipo de criterio científico que nos rodea frente al nivel de cambio y desarrollo natural de la cultura.

La libertad de ejercer nuestro derecho de alianza/matrimonio, no está condicionado la preferencia sexual, los derechos humanos son muy claros desde su propio nombre, no hay derechos homosexuales, ni heterosexuales; la alianza o el matrimonio es una libertad social.