El cultivo de plantas alucinógenas amenaza a la selva tropical de América Central

26 Mayo.- Una nueva amenaza en América Central es el cultivo ilegal de plantas alucinógenas, el aumento de la tasa de desaparición de las selvas tropicales son características de la región.

Esa deforestación es producida por el flujo de dinero ilegal que los grandes productores de narcóticos utilizan para convertir selvas en ranchos ganaderos. Se trata de la mayor e ignorada fuente de deforestación en la zona, señala el geógrafo David Wrathall.

Esto resultó de un estudio financiado por la Open Society Foundations y apoyada por la National-Socio Environmental Synthesis Center, publicado en la revista  Environmental Research Letters.

Con algunos datos de Global Forest Change, el equipo de investigación del que forma parte Wrathall, investigador de la Universidad de Oregon, identificó un patron de deforestación que va de 2000 a 2014 y que antes no existía.

Ese patrón es causado por nuevos asentamientos humanos, y sus características coinciden con datos de la Office of National Drug Congrol Policy, considerada la mejor fuente para estimar el flujo de cocaína en el corredor centroamericano.

La comparación entre ambas series de datos confirmó la relación entre deforestación y actividades como ranchos ganaderos, explotaciones forestales ilegales y especulación de tierras.

Alrededor del 30 por ciento de la pérdida forestal que se registró durante la década pasada en Honduras, Guatemala y Nicaragua tiene ese origen.

Además, del 30 al 60 por ciento de las pérdidas forestales ocurren en zonas designadas nacional e internacionalmente como áreas protegidas.

Uno de los cambio más drástico en el uso del suelo ocurre en áreas donde la propiedad de la tierra no es clara, lo mismo en Honduras, que Guatemala o Nicaragua, donde es opaco a quien pertenece la tierra, agrega el geógrafo.

Para hacer pasar por legales recursos de procedencia ilegal también se recurre a la minería, el turismo de aventura o la agricultura, añade.

Las consecuencias negativas también alcanzan a los pueblos originarios que son desplazados de los sitios donde viven, así como la biodiversidad que se pierde.

 

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