El poder de una sonrisa

Elvia Ortíz COLUMNISTAS

Cuanto ganamos con una simple sonrisa!! es la puerta a un momento agradable, a un buen servicio o a una experiencia inolvidable.

El célebre Victor Hugo en su obra cumbre “Los Miserables” nos habla sobre Jean Vajean, un exconvicto que fue condenado por robar un mendrugo para calmar el hambre; cuando es liberado tras largos y amargos años en prisión, en su camino de regreso a París, un clérigo le da posada y antes de despuntar el alba, sale a hurtadillas llevando consigo algunos objetos que sustrajo del hogar de su benefactor; de improviso es sorprendido “con las manos en la masa”!! Pero lo más desconcertante es la sonrisa del religioso, que le ofrece unos candelabros de plata para acrecentar el botín…

Esto es, cuando el mundo te golpeé, confróntalo con una sonrisa; y sucederán cosas maravillosas. Como aquella que cambió la vida de Jean Paul, convirtiéndolo en un hombre generoso, honesto y productivo.

Una sonrisa tiene mil caras, de amabilidad, de complicidad, de aprobación, de ayuda, de nostalgia, de seducción… no importa cuál sea la ocasión; porque una sonrisa más que cualquier otro gesto, puede incidir favorablemente en el ánimo de tu interlocutor; no importa si es tímida o franca; la sonrisa tiene el poder de situarse en el punto medio, no es el exceso grotesco de la carcajada ni la frialdad del gesto adusto e indiferente.

La sonrisa conecta,  independientemente de que sea dirigida al ser más querido o a un extraño. Que reconfortante era en la niñez ver una sonrisa dibujada en en el rostro de nuestros progenitores!!

Hace cuanto que no sonríes?  Mientras vamos creciendo, pareciera que la vida adulta nos exige una seriedad de mausoleo, Quien nos dijo que conforme más flemáticos e indolentes seamos, nos acercamos más al profesionalismo?

Parafraseando un anuncio comercial de la empresa norteamericana Nike, decía — Has notado que conforme creces, cada vez menos sueños se vuelven realidad ? No será que conforme creces cada vez sueñas menos?–

Lo mismo sucede con la sonrisa, quizás la gente que te sonríe sea directamente proporcional a las sonrisas que repartes; y no se trata de sonreír con el objetivo de ser correspondido, la sonrisa es un regalo, la das porque quieres al igual que el perdón (aunque su mecanismo es infinitamente más sencillo para los parámetros occidentales) El valor de la sonrisa no estriba en si es, o no bien recibida, sino en el bienestar que causa al ejecutor.

Hagamos el propósito de sonreír más, es una de esas cosas que sin costo monetario alguno puede redundar en una productividad que gratamente nos sorprenda.

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