El reto para educar a un hijo único

Elvia Ortíz COLUMNISTAS Elvia Ortíz

Pareciera más sencillo encargarse de la educación y cuidados de un solo hijo, verlo crecer y desarrollarse bajo la perspectiva de que será menos costoso para el erario familiar y se le podrán dar mayores “oportunidades”

Pero en este contexto, como en muchos otros, más no necesariamente es mejor, y ahí está uno de los más grandes retos de los padres de hijos únicos. Si los hijos son nuestra extensión y razón, es muy difícil no darle todo a este hijo, si la suma de nuestros trabajos, esfuerzos e ilusiones converge justo en su persona.

Durante el sistema totalitario dictatorial en China, con la imposición unifilial, se decía que en cada familia había un pequeño emperador, que imponía sin siquiera proponérselo, los excesos y demandas de la ciudad prohibida, a sus padres abuelos y demás parentela.

Aún sin acudir a la máxima de Proverbios 23,13 del Antiguo Testamento; los temas de psicología tan popularmente difundidos en los últimos años, nos advierten del resultado, en las más de las veces negativo, de dar “todo” a manos llenas a los hijos. Y por “todo” hago referencia no sólo a satisfactores materiales, sino a juegos, permisos, incluso concesiones a demandas en detrimento del propio bienestar de los progenitores.

Esta dinámica se disuelve de forma natural al tener más hijos, especialmente si es de forma contingente, ya que Mamá y Papá solo tienen 2 manos y al cruzar la calle alguno tendrá q darle la mano al hermano, si invitan a uno de tus hijos a una fiesta, quizás lleves  a 2, pero 3 o más lo pensarás o al menos tendrás q preguntar; si solo puedes comprar una dona habrá que dividirla, generalmente no podrán cambiar de zapatos tan continuamente, o tener el aparato electrónico de moda, se prestarán la ropa entre ellos y pelearán por los juguetes, llegando a arreglos de uso o en algunos casos a las “trompadas”!! Esto es una educación sana, que te civiliza y prepara para afrontar con éxito los retos de la vida; que te desarrolla en fortaleza, paciencia, generosidad y capacidad de negociación.

No con esto quiero decir que tengáis hijos como conejos!!! Sino que generemos para el hijo único un entorno de primos o amigos que nos ayuden mutuamente a tener una vida más saludable y evitar hacer que este hijo desarrolle su soberbia y egoísmo en grado sumo, que justamente lo lleve a ser un ente sumamente infeliz; porque puedes ser único Dios en tu familia, pero difícilmente en toda una sociedad. Para que cuando tenga una pareja pueda tratarla con igualdad y cortesía, en vez de esperar ser atendido e idolatrado; para que salga sin daño de su burbuja unipersonal y sea feliz.

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