FOTO: Gricelda Hernández

El secreto mejor guardado del Centro Histórico #CDMX

admin REPORTAJES

Te dijeron que es aquí: Justo Sierra 71, Centro Histórico. Hay una fachada amplia, de tezontle rojo y cantera. Un edificio armónico con el entorno colonial de la zona. ¿Es verdad que hay un tesoro de Europa Oriental detrás de estas austeras paredes? ¿Una joya única de Lituania que solo se pudo conservar en la Ciudad de México?

Hay una aldaba redonda. Tocas. Te abre un guardia. Pasas al corredor desde el que vislumbras, por un par de puertas, sólidas estancias coloniales. De la joya que te prometieron no hay rastro. Pero espera: el patio sigue y hay una segunda fachada. Es blanca, con ventanas que en la parte superior asemejan bombones. Hay otro edificio ahí: das unos pasos y entras a la recepción. Hay penumbra y silencio.

Te prometen que encenderán las luces, pero mientras hay que pasar a la siguiente planta. Escalones, das la vuelta, y ahí está lo prometido: un recinto abierto, entre dorados y rosas. Maderas y luz natural. Un pedacito de Europa Oriental en pleno Centro Histórico de la Ciudad de México. Tu asombro se hace más grande que el lugar. Te sientas en una banca y sientes el silencio que siempre hay en los sitios sagrados.

Es la sinagoga Nidje Israel, que hoy también se conoce como el Centro Cultural Justo Sierra al que todos podemos entrar, ya sea para conocer la belleza del lugar o para acudir a las clases, proyecciones de películas, exposiciones, presentaciones de danzas y libros que ahí organizan. Un espacio cultural alternativo en la CDMX.

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FOTO: Mildred Ramo

Desde el primer piso de la nave principal.

FOTO: Gricelda Hernández

Ricos detalles decorativos en la bóveda del recinto.

FOTO: Gricelda Hernández

Acercamiento a la parte central de la nave principal

Guardiana de memorias perdidas

En este recinto se resguarda mucho más que los recuerdos de los emigrantes azkenazitas -originarios de Rusia, Polonia, Alemania, Lituania, Hungría y otros países europeos que hablaban idish-. La arquitectura del recinto es una reproducción de una sinagoga en Shavel, Lituania, que fue destruida en la Segunda Guerra Mundial, al igual que casi todos los templos de ese país.

Mónica Unikel, directora de este centro cultural comenta a El Insurgente que el hombre que dio el dinero para construir el templo pidió que se hiciera igual al que acudía en su infancia. Este sitio se inauguró en 1941, antes de que su fuente de inspiración fuera destruida. Al perderse aquel patrimonio europeo quedó esta reproducción en México, tesoro doblemente valioso.

A primera vista, parece que las paredes del lugar están cubiertas de distintos mármoles. Pero de cerca, puedes observar que las vetas están pintadas. Es la técnica trampantojo (de “trampa ante ojo”, del francés trompe-l’œil o “engaña el ojo”), característica de la pintura europea.

En la planta baja hay un amplio salón de uso social en el que se efectuaron las celebraciones de las primeras generaciones de estos emigrantes europeos que llegaron a vivir a México: grandes comilonas de guisados a base de ternera, coles y pastas; postres con miel y frutos secos. Vino y música de floridos violines que aderezaron bodas, Brit Mila (circuncisiones), Bar y Bat Mitzvá (celebraciones cuando los niños y niñas llegan a los 13 años de edad), entre otras fiestas de una industriosa comunidad, activa en el comercio, las artes y la enseñanza.

El visitante puede apreciar las fotografías de algunos de esos festejos. Si sensibiliza el oído, quizá todavía escuche el chocar de las copas en los brindis y las risas encendidas por las fiestas.

FOTO: Gricelda Hernández

Entrada al salón social, ahora espacio para actividades culturales.

FOTO: Gricelda Hernández

Exposición fotográfica permanente sobre festividades históricas en la comunidad azkenazita.

Antiguo Barrio Judío

Gracias al trabajo de Mónica Unikel y la comunidad Nidje Israel, hoy pueden seguirse los recorridos por las calles aledañas a este centro cultural, que atestiguaron la llegada de la migración judía de Europa Oriental a México desde los primeros años del siglo XX. Identificar en cuáles vecindades se alojaron, en dónde vivía el panadero y en dónde el encargado de sacrificar a los animales que se comerían, las escuelas públicas a las que acudieron, los establecimientos en los que abrieron sus negocios.

En esta sinagoga ya no hay rituales religiosos, pero sí actividades culturales únicas, como el concierto de música tradicional sefaradí del próximo domingo 2 de abril, a las 13:00. O la visita guiada del próximo 9 de abril, a las 10:00, que se dará con tres guías y representantes de sendas comunidades de emigrantes en México: libaneses, judíos y armenios. El paseo será por las calles del Centro en donde echaron raíces.

Las calles de Guatemala, Academia, Justo Sierra, Loreto y Jesús María forman parte del antiguo Barrio Judío de la capital mexicana, una pieza indispensable en el rompecabezas multicultural de nuestra historia.

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FOTO: Mildred Ramo

Vitral. Detalle de la antigua Sinagoga, hoy Centro Cultural Justo Sierra

 

 

Sinagoga Histórica

Justo Sierra 71, Centro

Informes: sinagogajustosierra.com

 

 

 

 

 

 

(IMÁGENES Y VIDEO: Gricelda Hernández)

 

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