Si se necesita un sacrificio, renuncio a mi parte y agarro la suya.

Cantinflas

 

“Tan pronto acabe el vuelo de 16 horas, de regreso de China y con la maleta cargada de beneficios para Morelos, Graco Ramírez será recibido este jueves en la Nunciatura Apostólica por el representante de Jorge Mario Bergoglio en México, Franco Coppola, en el número 118 de la calle a Juan Pablo II”.

Tal consigné el martes 28 de marzo, pero la visita de cortesía fue aplazada a petición de Ramírez y aceptada por Coppola -con apenas siete meses en México-, porque la gira del viajero frecuente se extendió de China a Estados Unidos.

Ayer Ramírez se reunió [casi] en privado con el enviado del Papa Francisco, como consigna el boletín de prensa que con inconsistencias de forma y de fondo, sirvió de bienvenida al nuevo jefe de prensa del poder Ejecutivo. Casi en privado, porque, aunque sin voz ni voto, la diputada Beatriz Vicera y la magistrada Carmen Cuevas, fueron sentadas a un costado, y luego paradas para tomarse una fotografía que, por ser la que se despacharía junto al boletín, debían enviar un mensaje de lenguaje no hablado.

El encuentro entre Ramírez y Coppola, buscado por el primero y si uno se atiene sólo al malogrado boletín, más pareció un mea culpa en el que el pecador, de acuerdo con la iglesia, reconoce sus pecados. Cada párrafo va entre actos de contrición y atrición, es decir, del arrepentimiento de algún mal comportamientoal temor del fuego eterno.

Pero quien no conozca a Graco, que lo compre.

Al nuncio apostólico lo buscó seguro para quejarse del jefe del gobierno eclesiástico de Morelos, el tres veces nombrado obispo por tres papas distintos, Ramón Castro. Entre las prioridades sugeridas por Jorge Mario Bergoglio al nuncio apostólico, está la de atender la violencia contra miembros de la iglesia.

Días antes de homopolíticus dar a conocer la cita de Ramírez en el número 118 de la calle a Juan Pablo II, de la Ciudad de México, se planteaba la posibilidad de pedir el cambio de adscripción del obispo de Cuernavaca, por entrometerse en ámbitos gubernamentales. Todo hace suponer que no hubo eco a nivel doméstico interno, y como siempre hay un ser superior, jerárquicamente, el jefe de Palacio de Gobierno de Morelos fue más alto, con el representante del Papa Francisco, que lo atendió, escuchó y tomó nota de su pedido, que no pasará.

Ese es el fondo del boletín al que no le mereció ni una señal, y sí, en cambio, al asunto de las limosnas de Tepalcingo. El boletín de prensa, deben saber, es un documento público y por tanto oficial.

El problema para Graco, ahora, no es el problema. Si el poder civil del juarista estado de Morelos pidió la cesantía del doctor Castro, los poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial habrán violentado el artículo 130 Constitucional, al entrometerse en asuntos de exclusiva facultad confesional.

De acusador a acusado. El gobierno del estado, que señaló a Castro de violar la ley al hacer política, de lo que fue eximido por Bucareli, podrá ser señalado de precisamente lo mismo, si solicitó la remoción o bien buscó desactivar la marcha eclesial contra inseguridad y violencia en Cuernavaca, el sábado 6 de mayo.

Lo que sí, más cerca del suplicio –ese sufrimiento moral en espera de castigo-, no fue un mea culpa, qué va, sino una lección de que nunca es tarde para leer La divina comedia, y aprender a comportarse con decoro.

LETRAS CHIQUITAS. A dos morelenses les ha tocado traer detenidos de Guatemala a México a dos bandidos:Jorge Carrillo Olea a Joaquín Guzmán y Omar García Harfucha a Javier Duarte, el primero como jefe del Centro de Planeación Para el Combate a las Drogas [Cendro] y el segundo, como director de la Agencia de Investigación Criminal***.  Así que las pelotas de Javier Corral, de golf, ¿tienen inscrito su nombre? Cómo olvidar que cuando el asesinato de la periodista Miroslava Breach, el panista jugaba en Mazatlán, a donde otra vez acudió en semana santa.