Empresarios cambian de parecer: AMLO ya no es un peligro para México

admin POLÍTICA

Si Andrés Manuel López Obrador una vez más quiere ser candidato presidencial debe dar por terminado sus conflictos con los empresarios, quienes lo observan con mucho cuidado desde hace tiempo.

Su pasado populista y sus descalificaciones a este sector todavía lo persiguen, advierte Alberto Núñez Esteva, ex presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

“Encuentro un cambio para bien en Andrés Manuel López Obrador, ya que es menos conflictivo, específicamente con el sector empresarial”, revela el empresario, quien promovió en 2006 un spot contraAMLO donde lo comparaba con Hugo Chávez, ex presidente de Venezuela.

El tabasqueño, quien ha competido dos veces como candidato por el  PRD a la Presidencia de la República y busca una tercera oportunidad, ha tenido “cambios muy positivos”, asegura el contador público a El Insurgente.

“Las lecciones del 2006 le dejaron su huella y creo que ha reflexionado Andrés Manuel. Ahora me interesa escucharlo y ver su posición de lo que está diciendo en Estados Unidos”, dice el ex dirigente patronal.

En 2006, Coparmex promovió la formación de Sociedad en Movimiento, cuyo fin era intervenir en las elecciones presidenciales formulando cada semana, y con una gran difusión en medios de comunicación, preguntas dirigidas a los candidatos presidenciales.

Alberto Núñez Esteva definió los objetivos de la agrupación como una sociedad que pondrá en la mesa el debate de los grandes temas nacionales, para dejar a un lado discusiones estériles.

Cuando el empresario dijo eso se refería en particular a los comentarios de AMLO sobre vivir en el Palacio Nacional, que repetía incansablemente en ese momento. “Es basura y una pérdida de tiempo”, dijo en aquel momento, de acuerdo con la investigación Andrés Manuel López Obrador y las elecciones de 2006: Antecedentes, desarrollo y perspectiva de un movimiento social.

—¿Les sigue dando miedo el discurso de AMLO a los empresarios?,  cuestiona El Insurgente al empresario.

—Lo observo con mucho cuidado, pero igual que antes lo encontré no aceptable por las causas que todos conocemos. Hay que escuchar su discurso, analizarlo y tomar un pensamiento de estrategia de que representa para el sector empresarial López Obrador, pero hay que hacerlo con cuidado y con una nueva visión.

El empresario cuenta que es necesario saber cómo ve el presidente de Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a la economía, el desarrollo, la participación, la democracia, la libertad, así como el libre comercio.

La guerra de 2006

“A las 50 propuestas de López Obrador les falta mucho contenido. Muchas de sus tesis no coinciden con Coparmex y muchas de sus actitudes no coinciden con lo que nosotros desharíamos en Coparmex”, decía Núñez Esteva en 2006.

Ante ese desacuerdo, Sociedad en Movimiento, la asociación conformada por los empresarios, también abonó a la campaña del miedo organizada por Vicente Fox y el PAN ante el eventual triunfo del tabasqueño.

Por ello, lanzaron spots en los que se equiparaba a López Obrador con otros líderes populistas como Hugo Chávez, subrayando todo el daño que supuestamente había ocasionado a sus países, cuenta Daniel Nuedelman Speckman, investigador en ciencia política de la UNAM.

El investigador de la UNAM agrega que además de atacar a López Obrador, muchos empresarios apoyaron decididamente la campaña de Felipe Calderón, como Lorenzo Servitje, de Grupo Bimbo, Rafael Hernández, de Banamex, Manuel Arango, de Cifra y Wal-Mart; Héctor Rangel Domene, de Bancomer y Rafael Medina de Fundidora e Inyectora de México.

“A lo largo de la campaña de 2006 y ya durante las movilizaciones contra el desafuero, López Obrador denunció repetidamente a los que consideraba empresarios corruptos, saqueadores, traficantes de influencias y delincuencias de cuello blanco, que han amasado fortunas al amparo del poder público desde el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, destacadamente a José Luis Barraza, presidente del CCE; a Claudio X. González, líder del CEESP; Roberto Hernández, propietario de Banamex; Gastón Azcárraga, dueño de Mexicana de Aviación y dirigente del Consejo Mexicano de Hombres de Negocios (CMHN) y Lorenzo Servitje, del grupo Bimbo”, dice el estudio de Nuedelman Speckman.

“El empresariado a través de diferentes organizaciones quiso garantizar la continuidad de las políticas neoliberales, atacando el populismo representado por López Obrador con un discurso muy similar al del presidente Fox”, añade la investigación.

Claudio X. González, uno de los empresarios más ricos de México declaró acerca de López Obrador: “Y no se nos olvide que en el populismo, una vez que se entra en él, se da una espiral populista que no se acaba hasta que se acaba el dinero, y cuando se acaba el dinero ya tronamos, ya quebramos. ¡Ojo!, ya pasamos por eso y no debemos entrar en ese tipo de problemas nuevamente”.

La Coparmex y la Concanaco también anunciaron la creación de un programa cívico para concientizar a la ciudadanía sobre su voto, mientras que el CCE invirtió en su campaña de spots negativos 13 millones 143 mil pesos.

Grupo Jumex (encabezado por el empresario Marcelo Rivera Garza, también director de la Fundación Alea, que trabajó contra López Obrador, invirtió en sus spots de promoción del voto 13 millones 143 mil pesos y Sabritas gastó 16 millones 496 mil pesos.

El millonario Carlos Slim, con apoyo del CCE, convocó a la firma de un convenio para asegurar la estabilidad económica y política llamado Acuerdo nacional para la unidad, el estado de derecho, el desarrollo y el empleo, que se pasó a conocer como Acuerdo Chapultepec.

López Obrador fue el único candidato que no firmó el documento, con lo que termino por distanciarse de Slim y del sector en general. El entonces candidato del PRD tampoco asistió a ninguno de los foros organizados por los empresarios para reunirse con los aspirantes a la presidencia.

Sólo un reducido grupo empresarial encabezado por Yeidckol Polevnsky, ex presidenta de Canacintra, apoyó a todo momento a Andrés Manuel López Obrador.

También creyeron en el tabasqueño Javier Garza Calderón, del Grupo Domos, Enrique Ugarte, del CCE Estado de México; Alfonso Otero, de la Asociación de Industriales de Tlalnepantla y Arturo González, de Canacintra Baja California.

La guerra sucia contra el tabasqueño continuó en 2012. pero doce años después de estos hechos, los empresarios ya no ven con tan malos ojos al tabasqueño, quien podría hacer que se cumpla el dicho de “la tercera vencida” con el apoyo del sector empresarial mexicano que una vez lo rechazó.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

Te recomendamos
EXCLUSIVA: Una respuesta de Cuauhtémoc Cárdenas ante ataques de Trump
Los mexicanos volvieron a voltear al campo con las amenazas de Donald Trump, el presidente ...