En la Ciudad de México se roban 14 de celulares todos los días

Redacción POLÍTICA

De manera violenta o no, el robo de celulares sigue como uno de los delitos más comunes en la Ciudad de México.

Datos de la Procuraduría General de Justicia de la Ciudad de México revelaron que este año fueron denunciados cinco mil 647 robos de celulares a transeúntes, cerca de 14.5 diarios. No obstante la autoridad destacó que el modus de este delito ya no es de forma tan violenta, como en otras ocasiones.

No obstante, la dependencia expuso que el aumento en el robo de celulares va a la alza, en comparación con los últimos tres años: en el 2013 robaron tres mil 509 aparatos móviles, cuatro mil 240 en 2014 y en 2015 llegó a cuatro mil 423 aparatos en el mismo lapso.

Sin embargo, los datos no pueden resaltar cuál es la reincidencia exacta de ese delito, pues  datos de la Encuesta de Victimización y Percepción del Delito 2016, elaborada por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), señalan que durante 2015 no fueron denunciados 94 de cada 100 delitos, es decir todavía existe una cifra negra.

El pasado mes de julio, la diputada del PRD, Rebeca Peralta señaló que el tema de robo a celulares es preocupante, pues los números no demuestran que se esté reduciendo este delito. Tan sólo en ese mes se registraron 555 casos, cuando en enero de este año la cifra apenas llegaba a 359 robos de dispositivos móviles.

“Los celulares se convirtieron en un botín muy valioso para los delincuentes y a cualquier hora del día lo mismo asaltan a estudiantes, maestros, trabajadores amas de casa, adultos mayores, entre otros, debido a que les representa un negocio redondo porque los aparatos tienen costos muy altos que van desde los 2 mil pesos hasta 16 mil pesos de acuerdo al año y modelo”, destacó la diputada a mediados de este año.

En ese entonces, Peralta León sugirió que la Secretaría de Seguridad Pública realizara un mapa de seguridad en los puntos donde se registrara mayor incidencia de ese delito para que sean reforzados, como en rutas de transporte público o en escuelas de enseñanza media o superior.

La manera de robarse los teléfonos también cambió y se ha perfeccionado con el paso del tiempo para ya no recurrir a la violencia, sino a actos silenciosos que permiten al criminal sacar el teléfono de la bolsa del pantalón, la mochila o la bolsa de las mujeres, sobre todo en lugares saturados, como el transporte público.

Otros modos más agresivos ocurren en la calle y son para que el usuario no pueda bloquear su teléfono después de ha sido robado. Claudia García, vecina de la colonia Narvarte, relató que cuando le robaron su celular en la calle Cumbres de Maltrata, el ladrón le pidió que pusiera la contraseña para desbloquear el teléfono; el ladrón se aprendió el código de acceso y se lo cambió.

De esta manera Claudia ya no pudo bloquear su teléfono de manera remota para evitar que el ladrón pudiera revenderlo.

 

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