Enrique de la Madrid

La obsesión de Enrique de la Madrid

Redacción COLUMNISTAS

En el gabinete del presidente Enrique Peña Nieto y en Los Pinos las bromas no paran en torno a la precandidatura de Enrique de la Madrid, secretario de Turismo, aunque al final la molestia aterriza en la realidad cuando revisan las cifras millonarias que gasta para promocionar su imagen.

Solo su equipo y sus amigos creen que este funcionario tiene las tablas para aspirar a la candidatura del PRI de Enrique Ochoa.

“No tiene prensa negativa”; “no es corrupto”; “es el funcionario con mejor y mayor posicionamiento”; “vean la síntesis de medios, todo es bueno”, gritaban los porristas.

Lo que no entiende el hijo de Miguel de la Madrid es que está en la Secretaría de Turismo, uno de los sectores más generosos del país, en el cual se necesita ser más que “limitado” para que le vaya mal.

Por eso en el PRI de Enrique Ochoa ni lo voltean a ver, no existe para las cúpulas del partido ni para los que realmente aspiran a ganar la candidatura del tricolor como José Narro, Miguel Osorio y Aurelio Nuño.

Enrique de la Madrid debería de preocuparse por atender y colaborar en los grandes problemas que enfrentan Cancún y Los Cabos, donde el crimen organizado y las mafias golpean nuestros principales destinos turísticos.

Al menos, solo al menos, que quiera pasar a la historia como el Secretario que pensó siempre en su ambición política y no es su verdadera responsabilidad, como si los mexicanos no estuvieran hartos de estos personajes.

Al tiempo…

 

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