Fidel Herrera se quitó de encima a sus pupilos (detalles de la boda de su hija)

Anonimus COLUMNISTAS

“Karime y Javier los traicionaron”, era el eco que recorría las mesas durante la boda de Rosita Herrera Borunda y Miguel González Cosío, el sábado pasado.

“Qué bueno que ya se sacudieron a todos los supuestos amigos que los rodeaban”, era el siguiente eco en las mesas durante la boda de Rosita, la hija de Fidel Herrera Beltrán.

Dicen los que saben que los muy seleccionados invitados se referían al gobernador de Veracruz, Javier Duarte, y su esposa, Karime Macías. Dos figuras a las que ya nadie se les quiere acercar, ante las acusaciones de enriquecimiento ilícito y corrupción que generan en donde se paran.

A diferencia de ellos, el ex gobernador de Veracruz y hoy Cónsul de México en Barcelona se notaba tranquilo y muy contento, se le veía bien. Fidel lucía fuerte. Reía mucho con sus amigos cercanos, como Manlio Fabio Beltrones, a quien también se le notaba la alegría a distancia.

Otro eco saltaba por doquier el sábado pasado, en el Rancho Las Ánimas, en uno de los días más especiales de Fidel. “¿Dónde están escondidos?”

Dicen los que saben que los invitados se referían a los pupilos. Se notó la ausencia de los pupilos de Fidel Herrera y eso se festejaba también luego de la pregunta.

Raro fue no ver como moscas en la azucarera abierta a Erick Lagos, Alberto Silva, alias “El Cisne”, al mismísimo “gordoflaco” Javier Duarte y su mujer Karime, es decir, a algunos los políticos que sacó de la pobreza y que comían de la palma de su mano, antes de darle la espalda.

Dicen los que saben que esa es una gran señal, pues Fidel no tenía que cuidarse de nadie durante las segundas nupcias de Rosita.

Rosita, como recordarán, estuvo casada con Juan Armando Hinojosa García (hijo de Juan Armando Hinojosa Cantú, mejor conocido por Grupo Higa y el escándalo de la Casa Blanca), quien falleció al desplomarse su helicóptero en el Estado de México hace unos años.

Entre los verdaderos amigos y aliados de Fidel que asistieron a la boda de su hija estaba, como ya se mencionó, Manlio Fabio Beltrones, hasta hace poco Presidente del Partido Revolucionario Institucional (PRI), y Roberto Gil, panista y presidente de la mesa directiva del Senado de la República. Otro veracruzano, Ignacio Morales Lechuga, ex procurador general de la República y ex Embajador de México en Francia, también festejaba con Rosa Margarita Borunda y Fidel Herrera, casi recién llegados de Barcelona.

La presencia que llamó mucho la atención, tanto como las ausencias de los considerados “traidores”, fue la del Tesorero de Metepec, Mauricio Góngora Sada. Sí, uno de los hombres más cercanos a Enrique Peña Nieto, el presidente de México. Dicen los que saben que Mauricio es uno de los hombres que el Presidente busca todo el tiempo cuando se menciona la palabra golf, le gusta mucho jugar con él.

Pero aclaran los que saben que el novio de Rosita, el empresario Miguel González Cosío, era el más feliz allá cerquita de Atlacomulco. El dueño de la Torre de Castilla, Casa Castilla y el Centro Castellano, ajeno a las ausencias de los incómodos, se dedicó de lleno a disfrutar y a que sus invitados tuvieran momentos memorables.

Un momento que queda en la memoria es el día que Fidel, por fin, se desprendió de sus pupilos y supo quiénes están en las buenas y en las malas desinteresadamente.

¡Salud por los novios!

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *