Industria azucarera desconoce destino del impuesto al refresco

admin México

La industria azucarera desconoce en qué se ha gastado el dinero recolectado por el impuesto a los refrescos, ya que hasta el momento no se han construidos los bebederos escolares que se prometieron.

“Nosotros no hemos visto que se construyan los bebederos, pero habrá que ver en dónde termina el dinero de los impuestos recaudados”, revela Humberto Jasso Torres, director general de la Cámara Nacional de las Industrias Azucarera y Alcoholera (CNIAA).

El titular de la industria azucarera aseguró la promesa de las instalaciones de agua potable no se han visto, a pesar de que el gobierno recauda más de 20 mil millones de pesos al año por este gravamen.

El Insurgente dio a conocer que sólo 808 escuelas de México tienen un bebedero de agua potable, a pesar de que los promotores del gobierno de Enrique Peña Nieto vendieron, a través de la reforma hacendaria de 2013,  que  un peso del impuesto al refresco se gastaría en la instalación de equipo de potabilización de agua en los planteles.

Hasta la primera semana de febrero de 2017, el número de bebederos en preescolar, primarias, secundarias y los centros de atención múltiples era 13 veces menor a la meta que tenía el Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa (Inifed), revela la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP).

De acuerdo con el informe del instituto, antes de concluir el año pasado, se tenían que instalar al menos 11 mil bebederos en las escuelas del país. Sin embargo, la meta, según lo señalado por Hacienda, es mucho menor a lo que esperaba la autoridad educativa.

El número de bebederos instalados en los primeros tres años del gobierno de Enrique Peña Nieto representa 2.4% de los 33 mil 102 equipos comprometidos por el gobierno federal para este sexenio, de acuerdo  con el proyecto del Inifed.

 

Foto: Cuartoscuro

Suben los precios, no baja el consumo

La promesa de las autoridades educativas no se ha cumplido, aunque la medida de gravar las bebidas azucaradas sí funciona.

“Las medidas fiscales son una buena opción en el combate contra la obesidad, porque los impuestos cambian los precios de los bienes gravados”,  dice Bárbara Monroy Cruz, investigadora de la Facultad de Economía de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda el uso de políticas fiscales para influir en el precio de los alimentos, con el fin de incentivar una sana alimentación.

“El impuesto a las bebidas con azúcar añadida, ya ha sido aplicado en México y en otras partes del mundo como Reino Unido donde se cobrará partir de 2018 y en Estados Unidos donde inició un debate para aplicar dicha medida en otros estados”, señala la investigadora.

Los mexicanos pagan más impuestos cada año, a pesar de que las ventas y el consumo de refresco cayó entre los hogares de los deciles más bajos, explica la experta en el estudio La Economía del Sobrepeso y la Obesidad: El Caso del Impuesto Especial a las Bebidas con Azúcar Añadida.

También detectó que no existe un patrón generalizado en la caída del consumo de refrescos, ya que varía por región, estrato socioeconómico y composición de hogar.

Según la investigación de la economista, el impuesto pagado por persona con sobrepeso y obesidad incrementó 17% en un año, lo que muestra que el consumo de bebidas saborizadas con azúcar añadida aumentaron durante ese período. En 2014, las personas con obesidad pagaban 32.46 pesos, respecto a los 37.23 pesos de 2015.

La economista también identifica que los consumidores sanos pagaron también 17% más de IEPS a bebidas con azúcar añadida. En 2014, las personas sanas pagaron 152.93 pesos, cuando un año después destinaron 178.98 pesos.

El que los mexicanos paguen cada vez más IESP se debe a que el precio del refresco aumentó con mayor velocidad, en comparación con el precio de los jugos o néctares de 2013 a 2014.

No obstante, a partir de 2014, el precio del refresco ha aumentado de manera estable, en tanto que el precio de jugos o néctares ha fluctuado.

“Esto significa que los precios no decrecieron, por lo tanto el aumento de las bebidas saborizadas con azúcar añadida puede sugerir una fuerte preferencia por este tipo de bebidas: O bien, un seria dificultad para sustituirlas por líquidos más sanos”, concluye.

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