Infonavit ¿Amigo o enemigo? Una historia de amorodio

admin COLUMNISTAS

Para deducir si nos conviene o no contratar un crédito Infonavit les voy a contar una historia real. Acomódense bien. ¿Listos?

Transcurrían los primeros años de la década de los 70, de música disco y pasitos funky. La prima de mi primo tenía una abuela-hámster. La clásica roedora obrera que había batallado muchísimo para dar casa y sustento a sus hijos y nietos ratones. Llamémosla Abuela Hámster “G”.

G era empleada del gobierno -en un cine. Otro día les cuento esa parte-. Un día se enteró de que acababan de crear un instituto para darle casa a los trabajadores, que se llamaba Infonavit. Para aspirar a tener una vivienda con él, bastaba con inscribirse en una lista y salir sorteado. Luego la irías pagando en abonos (descuentos de nómina).

A doña hámster G le brillaron los ojitos. Casa para cada uno de sus hijos: Ñom ñom (así hacen los hámsteres cuando están contentos). Ni tarda ni perezosa los inscribió para ver si salían sorteados. Grande fue su sorpresa cuando los cuatro resultaron elegidos, según la lista publicada en un periódico de circulación nacional que entonces se imprimía en colores sepia.

Tal fue la alegría de abuela hámster que quería retribuir de alguna manera al flamante Infonavit. Lo mejor que pudo hacer fue escribirle una canción. Fue a la Asociación Nacional de Intérpretes (adonde la abuela G estaba inscrita porque le gustaba componer en sus ratos libres), ponerle música y grabarla en un audiocassette, mismo que fue a entregarle al mismísimo Jesús Silva-Herzog Flores, que en ese entonces era el director del instituto.

Millennials: esto es un audiocassete. Entérense.

Jesús Silva Herzog Flores, exdirector de Infonavit.

 

 

 

 

 

 

Por cierto, él personalmente la recibió y le agradeció el gesto.

Todo era dicha y felicidad hasta que… solamente un hijo de la Abuela G hizo el trámite para obtener la casa. Los otros tres, la dejaron pasar. Luego ese hijo tardó algo así como 18 años en pagar la vivienda de interés social.

Son los sueños y los contrastes. El deseo de tener una casa se cumple, pero luego pagarla es una escarpada subida de décadas para lograrlo. ¿Te suena conocido?

No es raro. El Infonavit ha ido transformándose al paso de los años. En algunos aspectos de manera muy eficiente. Por ejemplo, ahora ya no se dedica a construir vivienda de interés social, como en sus inicios. Eso lo deja a las constructoras y mejor da financiamiento en un portafolio que este año tiene 10 tipos de crédito incluso para mejorar la casa.

La deuda de nunca acabar

¿Lo malo del Infonavit? Que tu deuda crece cada año junto con la Unidad de Medida (UMA)  y antes lo hacía con el salario mínimo. Así que, por una parte, pagas una tasa de interés fija -establecida con base en el monto del crédito que contrataste y con tu nivel salarial- más lo que se actualice tu crédito cada año.

Eso no pasa en los bancos. Con ellos, debes lo que contrataste de hipoteca y lo pagas a una tasa fija (de preferencia fija, por favor escógela así. Y altita, para que de verdad abones dinero al capital de tu crédito y no se quede en los puros intereses).

Y luego cualquier cosa puede alargar tu deuda con el Infonavit. Digamos que un día te quedas sin trabajo. Ellos te dicen que tienes un “seguro de desempleo”. Pero lo que hacen es que una vez que comprueban que llevas dos o tres meses “sin relación laboral” y haces el trámite (todo ese tiempo se acumulan deuda e intereses) te “disculpan” de pagar la deuda hasta seis meses. Pero lo que hacen es recorrer los montos que no puedas pagar. En pocas palabras, nomás te aguantan el pago, pero no hay una “exención”.

Ahora supongamos que tu vida da un giro y  tienes un trabajo en el que ganas menos que antes y te resulta difícil pagar el mismo monto al Infonavit. Bueno, ni se te ocurra dejar de pagarles, porque se generan intereses moratorios. Además, tienes que estar al corriente para que puedas solicitar la revisión de tu caso.

Sacas una ficha para que te hagan un estudio socioeconómico y pueden tardar varios días en responderte y darte cita para esa revisión (mientras, ya sabes, tienes que seguir pagando lo que ya no puedes pagar). Y con base en ese estudio ellos determinarán el ajuste a tu descuento mensual. Pero por nada te libras de pagarles lo que les debes, más los intereses, más los ajustes de la UMA.

Y si logras reunir la cantidad total que todavía les debes y quieres liquidar, ellos ya no te hacen un descuento, como antes.

¿Descuento? Infonavit no conoce a ese Pokémon.

La Abuela Hámster G, desde el cielo de los hámster (en donde hay nubes de queso mascarpone) estaría muy escandalizada de saber todo esto. Pero, por fortuna, tiene mucho mejores cosas que hacer.

¿Entonces el Infonavit es malo? Defiende que le “presta” dinero a los menos pudientes (y que a ellos los bancos no les financiarían nada) Pero es un crédito caro. Y aunque lleva años prometiendo que pasará todo el crédito “a pesos” para que ya no se actualice con la UMA, la verdad es que ese programa va muy lento: está casi detenido.

Hay lecciones y consejos por aprender de esta historia.

1.Si casi te regalan una casa, no la valoras. Es lo que le pasó a los otros tres hijos de la abuela hámster G, que no supieron aprovechar la oportunidad de tener una casa rifada. Literal.

2. Antes de contratar crédito Infonavit analiza si, de verdad, no te conviene más una hipoteca bancaria.

3. Si contratas o ya tienes un crédito Infonavit la regla del juego a tu favor es que adelantes todo lo que sanamente puedas para pagar tu deuda: hasta ahora, todavía hacen válido que todos los pagos extras a tu deuda se abonen a capital. Así tu deuda decrece, aunque le apliquen el aumento anual de la UMA.

4. Por regla general, en todo crédito hipotecario la peor parte de los intereses se acumula los cinco primeros años. Así que durante ese lapso, procura pagar entre uno y dos meses extras, para que la deuda original no crezca tanto y puedas pagarla en un menor tiempo.

Tener tu propia guarida de hámster es cosa buena. A final de cuentas será tu patrimonio. Solo cerciórate de contratar la más adecuada para ti y tus necesidades.

La frase de la semana:

“Todo lo que pido es una oportunidad para probar que el dinero no puede hacerme feliz”: Spike Milligan. Cómico y escritor estadounidese.

También te puede interesar: 6 datos del Infonavit que tienes que saber en 2017

 

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