¡Sí te puedes morir por trabajar en exceso! (aunque en México aún no hay casos)

Aunque parece una leyenda urbana, el karoshi, o la muerte por exceso de trabajo, sí existe y es un fenómeno social reconocido en Japón desde 1987.

Y si bien los mexicanos tenemos el primer lugar en trabajar horas extras, ahora nadie se ha muerto por exceso de trabajo en el país, contrario a lo que ocurre en Japón.

Este problema de salud está tan identificado que si un juez determina que alguien murió por karoshi, su familia recibe una indemnización de 20 mil dólares por parte del gobierno y hasta 1.6 millones de dólares de la compañía para la que trabajaba la víctima.

En 2015, el ministerio de Salud reportó dos mil 310 víctimas de este problema, que se agudiza cada año, y que en realidad pueden ser hasta 10 mil víctimas cada año, según reporta BBC Mundo.

¿Pero realmente puede uno morirse por exceso de trabajo?

Kenji Hamada era un empleado de una compañía de seguridad en Tokio, casado con una joven esposa y exhibía una ética de trabajo impresionante, además de trabajar 15 horas diarias y viajar 4 horas de su casa a la oficina

Un día lo encontraron desplomado sobre su escritorio. Sus colegas asumieron que estaba dormido, pero cuando transcurrieron varias horas y no se había movido, se dieron cuenta de que estaba muerto. Un ataque cardiaco acabó con su vida, tenía solo 42 años.

Para que cuente como un caso de karoshi la víctima tiene que haber trabajado más de 100 horas extra en el mes anterior a su muerte o 80 en dos o más meses consecutivos de los últimos seis.

En un principio, el gobierno pensó que la muerte de trabajadores jóvenes y saludables se debía al estrés y la falta de sueño. Sin embargo, estudios revelaron que no dormir y trabajar en exceso no son una causa probable para morir de forma espontánea.

Eso sí, la falta de sueño puede contribuir en el largo a plazo a incrementar el riesgo de enfermedades del corazón, desórdenes del sistema inmunológico, diabetes y ciertas formas de cáncer.

Otros estudios encontraron que el problema puede ser pasar tantas horas sentados en un escritorio. Una revisión a más de 600 mil personas señaló que los que trabajan más de 55 horas tienen más probabilidades de sufrir un infarto que aquellos que trabajaron menos de 40 horas.

Como podía esperarse, el karoshi ya no es un drama exclusivamente japonés.

En China mueren al día unas mil 600 personas por guolaosi, que es como se conoce a la muerte por exceso de trabajo en ese país.

“India, Corea del Sur, Taiwán y China —las nuevas generaciones de economías emergentes— están siguiendo los pasos que dio Japón en la posguerra hacia trabajar largas jornadas”, advierte Richard Wokutch, profesor de gerencia en la Universidad Tecnológica de Virginia.

En muchos países, parte del problema no es la cultura de trabajar duro, sino la necesidad de aparentar que lo estás haciendo.

“Ahora se trata de hacer ver que llegar temprano y eres de los últimos en irte, aunque este comportamiento sea improductivo”, explica Cooper.

Así que la próxima vez que te quedes al final del día en la oficina, actualizando tu perfil en redes sociales o explorando en internet, solo para hacer creer que tu jornada en más larga, recuerda que esto puede incrementar el riesgo de que tu expediente laboral termine con una palabra en japonés.

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