La naturaleza violenta en nuestros tiempos

Redacción COLUMNISTAS

 

La violencia ha sido un fenómeno social constante en la historia de nuestro país; en la actualidad es fácil escuchar que ha aumentado en los últimos años y que estamos hartos de ella.

Sin embargo, ésta forma parte fundamental en la construcción de nuestro Estado Nación y no creo que podamos decir que hoy es mayor que antes.

La dinámica de la violencia en México no es lógica, ni ordenada, ni mensurable…En otras palabras, vivimos la violencia de nuestros tiempos.

Thomas Hobbes en su texto “El Leviatán” indica que el PODER de un hombre radica en sus medios para obtener bienes futuros. En este caso, la violencia tiene una utilidad y siempre ha seguido ese parámetro, ya que surge en el momento en el que el poder quiere ser ejercido por alguien más después de un largo tiempo de  ser sometimiento.

Es natural para el humano desear la seguridad, control y certeza del tipo de vida que desea tener. Si tenemos las condiciones sociales, políticas/económicas  otorgadas por el Estado, podremos decidir libremente y en paz nuestra manera de vivir.

En México, todos añoramos esa libertad y la posibilidad de construir la vida perfecta, pero cuando no existen dichas condiciones y el bien individual supera al bien común,  nuestro “futuro” se ve amenazado por la competencia, porque no somos los únicos que deseamos el buen vivir y estamos conscientes del peligro que conlleva no ser quien consiga el tan apreciado sueño.

Puedo entender que nos cuesta trabajo entender la violencia como motor de cambio, pero cuando pedimos un alto a la violencia también estamos pidiendo que reprimamos el derecho natural de ejercer nuestra libertad y la primera ley de la naturaleza humana “Buscar la paz y seguirla y autodefensa total: cuando no pueda obtenerse, puede entonces y solo entonces usar la ayuda y las ventajas de la guerra” (Thomas Hobbes) siempre y cuando no se pierda de vista la finalidad de esto…alcanzar un periodo de paz.

 

Los esquemas de violencia, poder y derechos naturales, se encuentran manifestadas en las periferias sociopolíticas y culturales, pero antes de pedir a las instituciones y sociedad que pare la violencia, debemos preguntarnos en qué esfera de poder-violencia nos encontramos.

¿Nos hemos enfrascado en una violencia positiva como fuerza liberadora de la represión del Estado? O ¿Nos encontramos en su antítesis en la cual queremos cambiar a aquellos quienes ejercen el poder para dárselo a alguien más?

México ha logrado estar en los ojos del mundo en diferentes ocasiones y en muchas de ellas, la violencia ha sido la protagonista, Noxchitlán Oaxaca, los incontables linchamientos a lo largo del país y las peleas escolares que llegamos a ver en las redes sociales, son tres niveles de violencia que al tratar de erradicar,  no nos permitimos comprender la naturaleza humana.

Todos estos fenómenos forman parte de cambios culturales que no deben dejar de ser observados, para que antes de intentar detenerlos u organizar una marcha, debemos darles una explicación histórica y cultural para encontrar una mejor manera de enfrentarlos.

 

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