La sobreviviente más famosa del 85, lista para otro sismo

A 31 años del sismo más destructivo que impactó a la Ciudad de México, uno de los edificios que sobrevivió a ese momento y que por ello se ha convertido en emblema de la capital, se mantiene firme y capaz de resistir otro movimiento telúrico de igual o mayor magnitud.

La Torre Latinoamérica es una de las construcciones emblemáticas del país por su altura, por ser el primer rascacielos construido en la capital y, sobre todo, por su innovador diseño y construcción, que la hacen resistente prácticamente a cualquier temblor. 

“La Latino”, como se le conoce comúnmente, sobrevivió al sismo de 1985 gracias a que fue la primera construcción en la ciudad diseñada dinámicamente, es decir, que se le dotó de cámaras de agua en los cimientos para amortiguar el impacto de los sismos. 

Víctor Hugo Ariceaga, ingeniero residente de la Torre Latino, dijo a El Insurgente que durante años han circulado entre la población distintos mitos sobre la construcción de la torre; uno de los más famosos es que está construida sobre grandes gatos hidráulicos que impidieron que se cayera durante el sismo del ’85.

“Es justo eso, un mito”, señala, ya que el edificio está cimentado sobre un cajón de concreto, como el casco de un barco, que flota sobre agua y lodo, los cuales provienen del manto freático y que rodean los cimientos más profundos de la construcción.

El edificio cuenta con tres niveles de sótano que, a la vez, fungen como los cimientos de sus 44 pisos. Estos espacios fungen también como el cajón hidráulico que ha evitado el derrumbe de la torre, ya que ésta literalmente flota sobre los mantos acuíferos de la ciudad.

“El sustento de la torre funciona por tres principios: el primero es el de flotación, pues el agua de los mantos acuíferos crea un empuje contrario al peso del edificio y hace que este flote. Después tenemos el sustento directo que son pilotes, los cuales están apoyados sobre estratos con 33 metros de profundidad; finalmente tenemos la compensación de masas; esto es, para construir la torre hubo que hacer una excavación, se retiró masa del suelo y se compensó con el peso del edificio”, explicó Ariceaga.

La Torre Latino, cuya construcción se inició en febrero de 1949 para la compañía de seguros La Latinoamericana, finalizando su edificación a principios de 1956, es el primer edificio en la ciudad que integró estos tres principios. 

Junto con La Torre Taipei 101, La Torre Ejecutiva Pemex, La Torre Mayor, El U.S. Bank Tower y El Costanera Center, la Latino es uno de los seis rascacielos en el mundo que se ubica en una zona de alto riesgo sísmico.

La torre ha soportado dos sismos de gran intensidad: los de 1957 y 1985, gracias a su estructura de acero y su cimentación. 

Se trata del primer edificio en México que utilizó acero como respuesta a la deformación por sismos y vientos.

El tiempo de vibración a nivel calle oscila entre 1 y 2.5 segundos y se incrementa conforme se llega a más altura, alcanzando un máximo de 3.5 segundos, por lo que aquellos que se encuentran en la torre durante un sismo, sienten que el movimiento dura más tiempo y es más intenso.

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