La vida en secuencia de 7 (Continuación)

Elvia Ortíz COLUMNISTAS

Y aquí estamos, a los 28 años, ahora eres consciente de que aunque sigues siendo un joven, el antro sería mejor si pudieras intercambiar ideas con tus amigos, saber dónde hay mejores oportunidades de trabajo y por quién piensan votar en las próximas elecciones; como ven el panorama político mexicano e internacional o como hacen para no ser tan “mandilones” con sus parejas, sin que esto les cueste la relación!!! Bienvenido a la cuarta etapa de tu vida, donde inicias a tener un ápice de experiencia que te sabe a gloria y estás en plenitud de capacidades físicas o mentales; mismas que frecuentemente se ven disminuidas por la juerga y la fiesta que ocupan aún un lugar preponderante en tu vida pero ahora no en un sentido solitario sino de emparejamiento que te brinda mayor satisfacción y en algunos casos crecimiento.

Ya eres un adulto, tu vida cuenta con más de 10,000 días de haber y la sensación de ser el “El Rey del Mundo” no se deja esperar, tienes todo para triunfar y las posibilidades se abren a tus pies, aun cuando tú ego y anhelos te hacen esperar por la mejor oferta. En caso de que hayas alcanzado esta etapa ya con la temprana responsabilidad de ser padre o madre, tendrás por otro lado la compensación de la cercanía generacional con tus hijos que te permitirá jugar con ellos y sentirte más cercano a tu infancia; esto te hará volver en el tiempo y revalorar por primera vez los esfuerzos, circunstancias, retos y motivos que tus padre enfrentaron al afrontar tu venida al mundo y la responsabilidad o irresponsabilidad que para ellos significó tu manutención y crecimiento.

Pero la vida no se detiene, y en un vertiginoso abrir y cerrar de ojos, has llegado a la quinta etapa de tu vida, donde empiezas por fortuna a gozar de las mieles de tu trabajo, sí 35 años y te sientes en la cúspide del Everest; dominas tu oficio, has escalado alto en la compañía o incluso has cristalizado tus sueños de negocio y desarrollo; ahora sí tienes el mundo en tus manos, formalizas tu relación o inicias alguna paralela y clandestina que te llena de gozo y emoción, finalmente ¿A quién le importa? Eres el héroe de la película, la chica codiciada e inolvidable de la pantalla. Haz triunfado, o al menos eso parece…

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Sin darte cuenta llegan los cuarentas, pero aun te sientes fuerte y en control, te das cuenta que la vida inicia aquí, la madurez te da razón certera de este proceso, tratas de estirar tus años de juventud y seguir colándote entre los chavos!!, pero el tiempo implacable y profundo te anuncia que ha llegado la sexta etapa, sabes que no eres un mocoso porque la recuperación de la fiesta parece una empinada cuesta arriba, porque tus reflejos empiezan a fallar y recurres ala yoga al maratón y a los suplementos vitamínicos para tratar de que no se te escape entre los dedos la preciada juventud. Sabes ahora sin que nadie tenga que anunciártelo que la madurez a arribado a tu vida.

¡¡Pero que caray!! Resulta que la temida madurez trae aparejada seguridad y experiencia, que ahora te sientes más dueño de ti mismo, que puedes ver los acontecimientos de forma más analítica y confiada, que los miedos poco a poco se alejan para dar paso a la seguridad personal, que aquellos valores absolutos que por años rigieron tu vida y decisiones, ahora del otro lado de la barrera no parecen tan absolutos, que empiezas a disfrutar más la vida y a preocuparte cada vez menos por menos cosas… Después de todo que alivio entrar a la madurez que trae aparejada la sensatez y estabilidad económica en la mayoría de los casos; o al menos ya sabes que el deportivo último modelo no es sinónimo de felicidad pero sí de un ego bastamente alimentado.

Como no hay plazo que no se legue y fecha que no se cumpla, el trono de los cuarenta te invita a ver hacia lo inevitable, has cumplido 49 y la séptima etapa de tu vida te abre las puertas; ahora el miedo de la decadencia física y el menoscabo progresivo de lozanía y facultades se hace tu pan de cada día; pero aún conservas el penúltimo tramo que cada vez aparece más cercano a las puertas de la senectud. ¿Qué más da? Son los últimos gritos de la combancha!! Así que mientras más sonados mejor; cómprate el deportivo o hazte la cirugía estética, porque ahora pareciera que tu lucha está contra el reloj.
 
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