Los Pinos, MORENA, PAN Y PRI… bueno y el PRD

admin COLUMNISTAS

Los partidos políticos triunfan o son destruidos por sus conductores. Cuando un partido político se viene abajo, no es el partido político quien tiene la culpa, sino el conductor.

Juan Domingo Perón

 

El presidente de todos los mexicanos priístas tomó la matraca y llamó al concurso electoral con una frase de época: Ya nos pactaron, no nos volverán a pactar.

No importó que el desempeño presidencial sea el más bajo desde que regresó el PRI a Los Pinos y que el Estado Mayor Presidencial haya tomado el control, aunque logísticamente, de la dirección nacional del Partido de la Revolución Institucionalizada [PRI], porque funcionarios y militantes lanzaron vítores al líder.

Su discurso en ocasión a los 88 años de su partido, giró de izquierda a derecha, es decir, de MORENA al PAN, en orden de preferencias nacionales, sin mencionar siglas ni acrónimos, menos nombres de dirigentes ni presidenciables, pero dejó establecido no cuáles son sus prioridades, sino quiénes son sus preocupaciones. Para el Partido de las Renuncias y las Despensas [PRD], no hubo ni una señal de humo, gracias a Los Chuchos, la corriente más desprestigiada de todas las corrientes de todos los partidos. Nueva Izquierda, se llama, y tiene al PRD a punto de perder el registro y con una deuda del 80% de su presupuesto, mientras MORENA lo devora vivo.

Pero también oyeron al primer priísta del país quienes, en estas horas en que no el PRI, sino su líder nato, toca fondo: la disidencia panista y la oposición morenista.

Por eso se atrevió a discursar: “Hoy nuevamente hay riesgos de retroceso. Al igual que hace seis años, están resurgiendo las amenazas que representan la parálisis de la derecha o el salto al vacío de la izquierda demagógica. No olvidemos el estancamiento del que veníamos, ni el riesgo real de perder lo que hemos logrado construir como país en las últimas décadas”.

Arriba y adelante”, hubiera dicho Echeverría. “La solución somos todos”, lo secundaría López Portillo, y a ellos, Salinas: “Que hable México”. Pero Colosio estaría viendo todavía “Un México con hambre y sed de justicia”. Y los priístas seguirían aplaudiendo. Hay partido, hay mando, hay rumbo, aunque no se sepa cuáles son el partido, mando ni rumbo.

Peña el militante número 1 dio arranque al concurso electoral de 2018. Y el auditorio vibró cuando el fantasma de don Plutarco atestiguaba el reconocimiento a un militante distinguido, la amenaza elegante: Manlio Fabio Beltrones. La señal es sugerente, mientras Bucareli se estremece. Y en el DIF relevaron a la esposa del presidenciable Miguel Ángel Osorio.

El jefe de Los Pinos hizo recordar que Ernesto Zedillo no entregó el poder, sino lo transformó, como dijo al cantar en cadena nacional el triunfo del presidente con botas en el año 2000. Dijo Peña: “pero que quede bien [sic] claro: nunca, pero nunca pactará [el PRI] para dejarse derrotar”. ¿Oíste Zedillo? ¿Calderón? ¿Quedó claro Margarita? ¿Me estás oyendo Miguel Ángel?

Pero la izquierda y la derecha tienen al PRI en tercer lugar.

La izquierda y la derecha dieron nota la víspera. Todos en torno a Josefina Vázquez, aunque Margarita ocupó los espacios en medios, y Delfina Gómez se estira para alcanzar las nubes, cerca de la Pina y sosteniéndose del de abajo, Alfredo del Mazo III, sí, tercero en la competencia.

 

letraschiquitas.- El año pasado Roberto Gil oxigenó la crisis financiera de la Universidad de Morelos, consiguiendo no muchos millones de pesos, pero tampoco pocos. El rector Alejandro Vera, en desabrida reciprocidad, despidió al compadre del senador, Wistano Luis Orozco, quien debió convencer a Gil Zuarth de bajar recursos a la U. de Morelos, gastados en la continuidad de obras cuyos presupuestos iniciales estaban etiquetados***. La jueza Nancy Aguilar Tovar, en el caso del detenido que murió por golpes en el calabozo policial de Buenavista y que la Fiscalía acaso mañosamente hizo mal la puesta a disposición de la media decena de policías involucrados, no sólo se sometió al imperio de la ley con trascendental por inusual ética profesional, sino dio cátedra hasta en el regaño a detenidos, investigadores, fiscales y, en fin, a todo el aparato que procura justicia***.  Las obras Lección de democracia de Sartori o La aventura de pensar de Savater pueden esperar. Salió el libro Esta soy yo, una joya literaria bien dictada, revisada, corregida y ampliada no por Carmelita Salinas ni por La Chimoltrufia, como uno tendría que creer al revisar sus méritos, sino por la maestra Silvia Pinal, reconocida por Cuauhtémoc Blanco por su programa Mujer, casos de la vida real, que no se perdía El Cuauh al lado de su madre. Las obras y acciones que le corresponden como alcalde, abandonado el deber, también pueden esperar.

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