Los señores feudales

admin COLUMNISTAS

Hace 44 años Reino Unido decidió entrar a un proyecto cuya finalidad era evitar la guerra y unir Europa, este proyecto se consolidó como la Unión Europea.

Año tras año, más países se anexaron, la comunidad comenzaba a dar frutos, evitando el nacionalismo para abrir las puertas a la globalización.

El año pasado el Primer Ministro David Cameron anunció su renuncia después de la votación del BREXIT, claramente esto cambia la mentalidad de todo un gobierno, y no solo eso, sino de un país. Llega a la política inglesa una nueva persona, con aires que remontan al individualismo y al nacionalismo, con un anti-proyecto que pone fin a 43 años de colaboración de Gran Bretaña con Europa, Theresa May.

Theresa May, fiel seguidora de Donald Trump, ha mencionado varias veces que comparte los mismos intereses que su colega en Estados Unidos. Ambos, los más altos ejecutivos de grandes potencias tienen al mundo de cabeza.

“Un Reino Unido libre e independiente es una bendición para el mundo y nuestra relación nunca ha sido más fuerte” anunciaba Trump en la visita de May a la Casa Blanca.

Sentados en la Sala Oval, como niños con juguete nuevo, platicaban sobre sus ideales del nacionalismo; la idea de cerrar fronteras es compartida, incitan su propia independencia de la globalización.

Como es la naturaleza del nacionalismo, al principio siempre es esperanza y acaba en tristeza, sus políticas provocaran varios pleitos con otros países, como EU con México y el Reino Unido con Alemania. Es inevitable un conflicto si es que se piensa dejar atrás la globalización, ya que ambos países plantean construir barreras para sacudir al comercio que entra a su país.

Uno se preguntaría como una persona como la PM Theresa May que ha estado en el ámbito político toda su vida compartiría los mismos intereses que un “empresario”.

Claramente el carácter de Theresa May es muy diferente al de Donald Trump pero aun así comparten los mismos ideales. May también es la lideresa del Partido Conservador y Unionista, partido que tiene más similitudes que diferencias con el Partido Republicano y, tienen el mismo discurso: hacer grandes sus naciones otra vez. (sea lo que signifique esa expresión)

Las reuniones entre Trump y la Primera Ministra serán frecuentes, seguramente se asesorarán entre ellos.

Es tan parecido su forma de gobernar, que siempre habrá opositores al modelo nacionalista y conservador; en Estados Unidos, el estado de California está promoviendo un movimiento de independencia de Estados Unidos, mientras tanto, alcaldes como Bill de Blasio de Nueva York y Rahm Emanuel de Chicago manifiestan su oposición a la forma de ejercer el poder del extremista Trump. Sucede lo mismo en Europa, donde los ministros principales de Escocia y Gales, Nicola Sturgeon y Carwyn Jones, han reclamado en varias ocasiones a May y en un extremo han amenazado con promover la independencia.

La historia nos ha comprobado que el nacionalismo no funciona, Venezuela es un gran ejemplo de América Latina en esos temas, el mundo no quiere señores feudales, lo que necesitamos son verdaderos líderes con ganas de compartir y dejar atrás las barreras.

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