Mamás enfrentan la inseguridad como taxistas

La inseguridad ha permeado distintos ámbitos incluyendo el del empleo. Y las mujeres que laboran en Uber no se sienten completamente seguras trabajando como choferes de taxis, pero prefieren arriesgarse antes que no llevar dinero a su casa.

“Sí me da miedo pero me da más miedo no tener dinero. Además es cuestión de una, por ejemplo que te cuides, que siempre estés mirando a hacia todos lados, siempre con los vidrios arriba”, dijo Rosario Fortuna, madre de tres hijos y conductora de Uber.

Las mujeres saben que están expuestas a los asaltos y las agresiones, como le ocurrió a una conductora que fue agredida por una pareja que iba alcoholizada y a la que ella pasó a recoger.

De acuerdo con el testimonio de la afectada, al percatarse de distintas anomalías en la solicitud del servicio, pidió a los jóvenes que se bajaran del vehículo. La pareja siguió agrediéndola y cuando la joven pidió ayuda a la empresa, la plataforma le pidió que denunciara ante las autoridades y llamar a la aseguradora.

En ningún momento quisieron darle información sobre los pasajeros que la agredieron en su trabajo.

A pesar de historias como la anterior, Rosario Fortuna asegura que trabajar allí es más sencillo ya que es difícil emplearse después de cierta edad y haber trabajado más de 25 años en una institución bancaria.

“Uber fue una buena opción para mí para empezar a generar desde el primer día en que empiezas a manejar”, aseguró Fortuna.

Para las madres mexicanas, Uber es una opción que les permite organizar sus actividades, pasar más tiempo con sus hijos y aportar económicamente a sus hogares.

Federico Ranero, director general de Uber México y Caribe aseguró que 70% de las mujeres que son parte de la plataforma son mamás y el 62% son el sustento de sus familias.

Alejandra Aguilar tiene 26 años, es madre de un bebé de un año y todos los fines de semana presta el servicio de Uber, en San Luis Potosí. Tomó la decisión de autoemplearse apenas este año, ya que el contrato que tenía en su trabajo se terminó. Al verse en el desempleo, decidió aplicar en Uber.

“Estoy en Uber porque digo por lo mientras, para sacar dinero y estar sobreviviendo, está bien con el puro fin pero sí tengo que trabajar. Para poder sacar para mí tengo que trabajar mínimo unas ocho horas, cada día”, aseguró Aguilar.

Alejandra al igual que Rosario Fortuna, coincidió en que a veces sí le da miedo ir a trabajar a ciertas zonas. Por ello, implementó  sus propias medidas de seguridad, como no manejar de noche, no ir a las colonias que no conoce y llamar a los usuarios para corroborar que se trate de una persona real.

“Sí me da miedo, pero lo que hago cuando me llega un viaje que tengo sospechas antes de llegar mejor le marco a la persona y si me responden, ya veo que si es un usuario verdadero”, comenta Alejandra.

En el caso de Karla Robles, su miedo no es la inseguridad, sino el riesgo de andar en moto repartiendo los pedidos de Uber Eats.

La mujer vive en  Zumpango, Estado de México, y todos los días viaja dos horas para llegar a la Ciudad de México, para empezar su jornada laboral consciente de que el riesgo es andar en moto, sobre todo cuando llueve.

 “Muchas veces el peligro de andar en la moto, más ahora con las inclemencias del clima se nos derrapa la moto. Es muy difícil pero al final puedo tener unos ingresos y puedo tener mi horario. Soy dueña de mi tiempo, tengo tres hijos y un nieto”, comentó Robles.

Ante la inseguridad a la que se enfrentan las conductoras —y los conductores también—, Ranero señala que ya se están probando tres nuevas funciones de seguridad para la aplicación específicamente en la Ciudad de México, para hacer más seguros los viajes.

Sin embargo, no especificó cuáles son esas medidas ni cuándo estará listas.

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