Desde enero de 2016 se han contabilizado al menos seis asesinatos y robos a mano armada a locatarios y clientes de la Central de Abastos de la Ciudad de México.

El último ocurrió el 7 de abril pasado, cuando un locatario fue baleado durante un asalto y perdió la vida en la zona de frutas y verduras. Los mismos locatarios detuvieron y golpearon a uno de los delincuentes, para después entregarlo a las autoridades.

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La violencia en la zona no ha cedido. El 11 de abril detuvieron a cuatro integrantes de la banda de Los oaxaqueños, grupo delictivo dedicado al robo, extorsión y asesinato en la Central de Abasto.

Tres meses antes, 150 policías tuvieron que ingresar a las instalaciones del mercado para rescatar a ocho presuntos delincuentes que intentaron extorsionar y robar a unos locatarios.

Los comerciantes llegaron a  detener a los criminales, que no tuvieron otra opción más que resguardarse dentro de una bodega mientras los locatarios intentaban sacarlos a la fuerza.

Ante la ola de inseguridad y homicidios, la Secretaría de Seguridad Pública de la Ciudad de México y las autoridades de la Central de Abasto anunció que reforzarán la seguridad del mercado con el incremento de policías auxiliares.

Este miércoles, la dependencia anunció que habrá 288 uniformados que resguardarán las instalaciones del mercado, en un horario de 6:00 a 18:00 horas.

Sin embargo, la acción de las autoridades capitalinas llega dos años después de violencia en la zona.

Desde 2014, la Central de Abastos se transformó en un lugar inseguro. Los asesinatos se volvieron frecuentes, incluso los cuerpos comenzaron a aparecer afuera de los locales por la mañana.

Los asaltos también continuaron dentro de las instalaciones en contra de los comerciantes.

La ola de violencia, imparable, llevó a los locatarios a manifestare en octubre del año pasado, para exigirle a las autoridades que seguridad dentro del mercado.

Además, se organizaron para detener ellos mismos a los delincuentes que intentan robar a los locatarios.

No obstante el apoyo llegó siete meses después.