Miedos

Elvia Ortíz COLUMNISTAS Columnistas Invitados Elvia Ortíz

¿Cuántas veces tenemos miedo a equivocarnos? Miedo a quedarnos solos… Miedo a hacer el ridículo, miedo a no encajar, miedo a hacer algo diferente, miedo a decir lo que realmente pensamos… y una lista interminable de miedos; y esto por no pasar a las fobias, fobia a las alturas, a los conglomerados de personas, a estar encerrado, a las arañas, a las serpientes, al agua, a los truenos, a la oscuridad, a ser tocado…

Ninguno de estos trastornos se resiste a una buena terapia y a la voluntad positiva de superarlos. El miedo es un acto reflejo que se aloja en el subconsciente producto de nuestro cerebro reptiliano que aloja la parte instintiva del ser humano; generalmente el instinto más fuerte es el de conservación y supervivencia; sin embargo como ya no estamos en la era del Hombre de Cro-magnon, es preciso usar nuestro córtex cerebral para dar paso al raciocinio y traer a escena esa parte pensante que nos distingue y acredita como individuo líder de las especies vivientes.

Es innegable la función natural tan importante que ha jugado el miedo en el desarrollo del devenir histórico del ser humano, permitiéndole la precaución y conciencia de sus actos; aunque también ha facilitado la manipulación y ventaja de unos hombres en detrimento de otros. Lo medular del caso es no detenerse en el proceso de la acción, es decir, cuando inicias a realizar algún acto, si éste involucra una experiencia desconocida, desagradable o peligrosa, evidentemente el miedo hará su aparición paralizándote, a fin de que tomes en consideración la factibilidad de éxito o fracaso, que preveas el sufrimiento, incomodidad, dolor o muerte que puede ocasionarte proceder adelante en la empresa que te estás planteando. Es ahí donde una vez valoradas las circunstancias no debes detenerte, sino seguir adelante; ya que si te quedas inmóvil, presa del miedo, será altamente probable que no logres hacer nada de todo aquello que te has propuesto en la vida.

Generalmente para alcanzar una meta, habrá de por medio obstáculos, esfuerzos e imponderables que debas superar para lograrla. La vida mientras más retos nos pone a la puerta, resulta más satisfactoria y completa; una vida rica en experiencias, sensaciones, emociones y logros; es ciertamente una vida repleta de problemas, retos y calamidades, que de una u otra manera fueron atajados.

¿A dónde me llevan mis miedos? ¿Te lo has preguntado? La respuesta es, a ningún lado, sólo al abismo profundo de tu sombra; al ensimismamiento y acumulación de temor, que te paraliza gradualmente hasta los límites de la depresión y la psicosis. No permitas que una herramienta natural de supervivencia y desarrollo, se convierta en un ancla que te hunda y con el paso del tiempo te arrastre a arrepentirte de lo que eres y lo que haces, que te haga odiarte a ti mismo por pusilánime y cobarde, porque no existe sensación que genere más desolación en el ser humano.

Mientras más miedos tengas, mayores serán los retos para superarlos y mayor aún será la satisfacción de haberlos vencido; recuerda que el “hubiera” es un tiempo gramatical inexistente y por tanto absurdo. No te plantes en el plano hipotético, súbete a la realidad y permite a tus miedos salir de ti. Cuando más agobiado e indeciso te sientas hazte una y otra vez en distintos escenarios, la pregunta progresiva y clave del Psicólogo “¿Y qué puede pasar?” Sí avanza en proyecciones hasta que la evidencia de la razón te ayude a reunir el valor y la seguridad necesarios para efectuar los pasos que te lleven a alcanzar tus ideales y a probarte a ti mismo que puedes con “eso y más”

Como diría Buzz Ligthyear “Al infinito y Más Allá”

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