Son migrantes ilegales mexicanas y triunfaron en Yale y Harvard

Redacción POLÍTICA TENDENCIAS

Norma y Larissa cruzaron la frontera de manera ilegal a principios de este siglo, siendo unas niñas. Hoy, estas jóvenes mexicanas se graduaron de Harvard y Yale, dos de las universidades más prestigiadas de Estados Unidos.

El diario Reforma publico este domingo las dos historias de las jóvenes. Norma nació en Querétaro y cruzó la frontera en un tráiler de carga. Larissa, originaria del Estado de México, viajó en avión con visa de turista y ha permanecido de forma ilegal en el país.

Norma enfrentó la dura realidad cuando una maestra no quiso enseñarle por ser indocumentada, por lo que decidió esconder su estatus migratorio. Mientras que Larissa enfrentó las críticas al revelar su situación en el discurso de graduación de la preparatoria.

“Mucha gente empezó a decir: ‘Mis hijos aplicaron a Yale y no se quedaron. Ellos pudieron haber ido si a ti no te hubieran aceptado'”, relató en entrevista.

Norma Torres, se graduó de maestría en políticas públicas por la Escuela de Gobierno John F. Kennedy, de Harvard, después de que su madre pasó años limpiando casas para pagar sus estudios.

“Mi abuela acababa de enfermar, entonces era o pagar sus medicinas o pagar mi educación, y mamá siempre tuvo el sueño de que yo fuera la primera de la familia en ir a la universidad, la primera en romper el ciclo de pobreza”, detalló la joven.

Larissa Martínez, quien planea estudiar Ciencias Cognoscitivas, dice que como ella arribó a Estados Unidos en 2010, está en la cuerda floja.

“Podrían deportarme, pero tengo a Yale detrás de mí. Mucha gente de la universidad me ha contactado y ofrecido su ayuda”, precisó.

“Es una realidad que vivimos diario. Ahora que va a haber cambio de Presidente, no sabemos cómo nos va a ir”, dijo Norma.

Las dos jóvenes pertenecen a la generación llamada “dreamers”, que son los jóvenes inmigrantes indocumentados que llegaron a Estados Unidos cuando eran niños, que estudian ahí, y que en muchos casos se identifican como estadounidenses.

El término tuvo su origen en el Congreso estadounidense para referirse a los jóvenes indocumentados que tienen esperanza y sueños de un futuro mejor.

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