#Orgullomexicano Joyería de las redes sociales a todo México

Miriam Jiménez TENDENCIAS

Hace cuatro años, Mariana Gallegos decidió emprender un negocio de joyería diseñada por ella y fabricada por sus socios, un par de artesanos de plata en Taxco, Guerrero. Emprender en México no es fácil, pero las redes sociales la llevaron al éxito.

Mamey 925 empezó como una venta en línea a través de las redes sociales, terminó con una tienda en la colonia Narvarte y con envíos a Europa y Estados Unidos. Hoy en día su cuenta en Instagram tiene 11 mil 900 seguidores y en Facebook tiene otros 19 mil 726.

Inició con una pagina en Facebook, donde posteaba las fotos de sus primeros productos, que se limitaban a dijes y aretes que hacen juego  de tecolotes, un pajarito, otro de una ballena, un conejo y otros animales, elaborados en chapa de oro y plata.

 

Foto: Facebook Mamey 925

Con la expansión en redes sociales, empezó a invertir en otras piezas, como pulseras, que también le pedían sus clientas en la red.

Y aunque hace dos tiene una tienda en la colonia Narvarte, en la Ciudad de México, la mayoría de sus productos, si no es que casi todos, siguen vendiéndose a través de estas dos redes sociales, donde mensualmente vende un promedio de 100 piezas.

La idea principal de la joven emprendedora era fomentar el consumo nacional y decidió asociarse con dos artesanos de Taxco, lugar por excelencia de la platería.

“Yo dije quiero hacer algo con los artesanos que son expertos, que hagan lo que ya saben hacer, pero con diseños diferentes”, explica la joven de 28 años.

Además de proponer algo diferente, Mariana decidió personalizar cada una de sus piezas con un número una fecha, un nombre o una frase. Los clientes le piden el nombre de su mamá o su novia, la fecha de aniversario con su pareja o un cumpleaños.

 

Foto: Facebook Mamey 925

 

Esto, dice, le agrega un detalle a la pieza y la vuelve única entre todas las que puedan producir en los talleres.

Gallegos estudió diseño industrial en el Tecnológico de Monterrey  y más tarde tomó un curso en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) de la misma universidad, en Taxco.

Mientras tomaba el curso , conoció a uno de sus socios que se encargaba del jardín de la escuela y que además tenía el conocimiento y las técnicas necesarias para la producción de piezas de plata.

Ahí fue cuando se dio cuenta que quería dedicarse al diseño de joyería.

“Estuve ahí seis meses y dije que me quería dedicar a esto”, asegura.

Con algunos ahorros, diseños propios y dos artesanos en Taxco nació Mamey 925. Aunque tuvo mucho éxito en las redes sociales, Mariana decidió abrir un local en la colonia Narvarte.

La razón  fue que se dio cuenta que las personas todavía no confían del todo en las ventas en línea, aunque su negocio era conocido por sus fotografía en las redes.

“Les da seguridad que haya un lugar fijo, todavía no estamos acostumbrados a comprar por internet”, explica Mariana.

 

Emprender parecía más fácil

Desde el principio, Mariana se encarga del diseño de cada pieza, y luego lo envía a Taxco, donde los artesanos se encargan de cortar cada fragmento que será parte de un collar o una pulsera.

Una vez que se tienen las piezas en latón o tumbaga, se envían a la Ciudad de México para darles el baño de oro o plata y dos personas más  se encargan de armar las pulseras o collares, antes de exponerlas en la tienda.

Y aunque Mariana tenía el conocimiento para la fabricación de joyería, desconocía totalmente el manejo de una pequeña empresa. No sabía mucho sobre administración y finanzas, situación que le trajo problemas en la operación del negocio.

Incluso, en algún momento del proyecto pidió un financiamiento a la empresa Crece, que funciona como un banco aunque no es uno, y comenzó a producir más. El problema que llegó el momento en que tenía más de lo que vendía.

Por razones del mercado, que aún desconoce, sus ventas bajaron más de lo que ella esperaba. Fue tal la crisis que consideró regresar a su antiguo trabajo y abandonar Mamey.

Entre sus amigos y familiares la asesoraron para salir de esa crisis y ahora se está preparando en las materias que desconocía y que son parte fundamental de cualquier mini empresa. Para ello, decidió regresar a la escuela y tomar un par de cursos en finanzas.

Foto: Facebook Mamey

 

Mamey a largo plazo

El éxito de Mamey viene de la redes sociales, la tienda y su presencia en los bazares que se organizan cada tres meses en distintos puntos de la Ciudad de México.

Pero uno de sus propósitos a corto plazo es tener su propia tienda online,  pues hasta el momento depende de la plataforma Kichink, que funciona como un intermediario y se encarga de llevar el producto hasta la puerta del cliente.

Ahora Mariana quiere completar el ciclo y ser ella la que llegue directo a las manos de sus seguidoras.

Otro de sus sueños es internacionalizar sus productos. En el tiempo que lleva en el negocio ha enviado joyería a  Suiza, Australia y Estados Unidos, pero no ha sido tanto como la joven quisiera,  debido a que los costos de envío todavía son muy elevados.

Además pretende extender sus diseños en productos textiles que igualmente tendrán el sello nacional y la mano de obra mexicana, pero este proyecto es apenas una idea.

Con planes crecimiento y cuatro años de recorrer el camino de los emprendedores, Mariana aconseja a los que desean empezar su negocio:

“Acepta que no siempre puedes hacer las cosas solo, muchas veces tienes que pedir ayuda, lo más que se pueda a las personas que saben hacer las cosas”, puntualiza.

 

Foto: Martha Sánchez

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