Pasión e intensidad en tu vida

Elvia Ortíz COLUMNISTAS Columnistas Invitados Elvia Ortíz

La pasión se pinta de rojo carmesí, su nombre es sinónimo de intensidad, locura y seducción; pero más allá del rouge dramático del espectacular lleno de cosmética sensualidad, tenemos la pasión, como emoción que mueve las membranas de tu cuerpo hacia caminos inesperados.

Ese sentimiento de febrilidad y deseo que te impulsa a hacer cosas locas y desenfrenadas; usualmente ligado al amor o la sexualidad, es en su esencia más pura, el motor que enciende tu motivación para llevar a cabo las empresas que sueñas; sin importar si esos sueños están llenos de grandeza o son más terrenales, la pasión impregna de ese ¨Yo sí puedo” a la ilusión, se trasluce en aquel grito de esperanza “¡Otra oportunidad! ¡Otra oportunidad!”

El nivel de pasión que manejamos en nuestras vidas tiene que ver con nuestra resonancia, emotividad y actividad; es parte de nuestro temperamento y por ende constitutivo de nuestra personalidad. Si tu resonancia es primaria y tu emotividad es alta, ciertamente la pasión que le impregnes a tu actividad será más profunda y por tanto más significativa.

Hace algunos años la actriz norteamericana Gwyneth Paltrow, decía en una entrevista, con ocasión de su ruptura con Brad Pitt; que – la vida sin pasión no valía la pena vivirla, que aunque sufres más, disfrutas más- en efecto, mientras más entregas a un proyecto, un trabajo, una casa, un amor…. Más disfrutarás la realización de aquello, independientemente del resultado; al término del mismo te sientes satisfecho, porque diste lo mejor de ti por lograrlo.

Eso es lo que da sentido y satisfacción a tu vida, la pasión que pongas en cada cosa que hagas, ya sea el desayuno o la construcción de un rascacielos, cada cosa que haces en tu vida merece una dosis de pasión. Naturalmente existen personas más apasionadas que otras, y no me refiero en absoluto a la libido sexual que también difiere según la persona; sino a ese afán y entusiasmo que pones a las cosas que haces.

Mientras más apasionado seas, más profundo y más sentido será todo aquello que hagas, porque ese es tu nivel de pasión; lo importante es que la pasión que tienes contenida dentro de tu ser, pueda iluminar y activar los sueños que tienes en tu mente; mientras más grandes sean, mayor deberá ser tu pasión por darles vida.

Cuando un sueño ronda tu mente y tienes las agallas de hacerlo realidad, tu pasión crece, se pule y alimenta, lista para volver a dar vida al siguiente sueño; es un ejercicio que a través de la praxis te guía por el camino de la plenitud; a más sueños logrados, mayor satisfacción; no sólo en cantidad sino en calidad, mejor sensación, mayor intensidad.

Permítete soñar y dale forma a tus sueños dejando que tu pasión fluya. Un anuncio de Nike de los noventas hacía esta reflexión: -¿Te has dado cuenta que mientras más creces menos sueños se hacen realidad? ¿No será, que mientras más edad tienes, sueñas menos…?

No temas vivir con pasión, por el sufrimiento que podría causarte fracasar; la vida no es una meta, es un camino, recuerda que si tu nivel de pasión es profundo, así de profunda es tu capacidad de sanar. ¡Proyecta y vive tu potencial! ¡Decídete a ser lo mejor que puedas ser! ¡Vive con entrega y con pasión los retos grandes y pequeños que te pongas en la vida; seguro de que ahí encontrarás la Plenitud!

Feliz Año!!!

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