La fotoprotección contra el sol tiene que ser un hábito cotidiano, como peinarte o lavarte los dientes, ya que cada quemadura se queda impregnada en tus células y, años más tarde, tu organismo te pasa la factura.

José Aguilera Arjona, biólogo y Doctor en el Departamento de Dermatología de la Facultad de Medicina de la Universidad de Málaga, España,  explica que el protector solar o bloqueador se tiene que usar todos los días antes de exponerse al sol cuando sales a la escuela, a trabajar, de paseo o al súper mercado.

“La fotoprotección es general desde la mañana hasta la tarde y debería ser una asignatura, también debería ser tan cotidiano como peinarte o lavarte los dientes”, pide el médico.

Aguilera Arjona expone que cada vez que te asoleas, tus células guardan en su memoria esa cantidad de sol que absorbieron. La primera reacción que tienen es ponerte rojo para proteger la piel, pero a largo plazo las células sufren afectaciones hasta que desarrollan algún tipo de cáncer.

En el caso de los trabajadores que están expuestos  a los rayos ultravioletas durante todo el día, es necesario que utilicen bloqueador solar y que, incluso, los patrones lo incluyan en los equipos de seguridad que se entregan a los empleados.

En estos casos, donde la exposición es constante y prolongada, lo más recomendable es utilizar bloqueadores solares con un factor de protección solar (FPS) mayor a 50.

El factor de protección es la cantidad de filtros que tiene esa crema antes de dejar pasar la luz. Por ejemplo, si es un factor 50, tenemos un filtro que deja pasar 50 veces menos luz que si no lo tuviéramos.

El factor también determina el tiempo que puedes pasar bajo el sol utilizando el bloqueador. Si tu piel se quema media hora después de esta expuesta, con el factor 50 tardará hora y media en que esto ocurra.

Al no usar bloqueador solar, tu piel y las células debajo de la piel guardan en su memoria las afectaciones de esa quemadura y de las siguientes, desde que eres niño hasta que llegas a la edad adulta.

¿Cómo lo hace?

Al exponerte al sol, el ADN celular ya sufrió un afectación importante: las redes que lo conforman se han roto por la gran cantidad de rayos ultravioleta que ha recibido tu cuerpo.

Como respuesta tu piel se pone roja y aumenta la temperatura durante las siguientes 12 horas. Las dos son reacciones de tu organismo en lo que repara el daño celular.

A las 24 horas tu cuerpo toma un color más oscuro, eso es la melanina reaccionando con un escudo protector. Aguilera Arjona explica que con ese oscurecimiento, la piel pone el escudo o la película para que la piel no se vuelva a quemar.

A esto se le llama bronceado. Y sí, puede que te veas muy bien con un color dorado. Pero tus células ya fueron afectadas por los rayos ultravioletas y el daño que tuvieron permanecerá allí guardado, aunque las redes que las conforman ya se hayan regenerado.

Años más tarde, la piel te pasará la factura de todas esas quemaduras.

“Si te expusiste al sol cuando eres joven es lo peor, porque el melanoma viene de exposiciones cortas pero agresivas (…) Otro cáncer es el carcinoma vaso celular que es por la exposición al sol toda tu vida. No te mata porque se extirpa el tumor pero te enferma por tanto sol”, explica el dermatólogo.

Pero no sólo eso. Tanta exposición solar también acelera la oxidación de las células, provocando envejecimiento prematuro, que es irreversible.

Ni tanto que queme al santo…

Ante el aumento de cáncer en la piel —que en México es de 16 mil casos anuales, según la Fundación Mexicana de la Dermatología—, en otros países comenzó una fobia al sol.

La fotobia, como se le llama a este terror a asolearse, ha comenzado a difundirse por los países europeos, donde los habitantes ya no quieren que los toque un rayo de sol por temor al cáncer o al envejecimiento prematuro.

Agilar Arjona asegura que esta medida es una exageración, ya que los seres humanos necesitan el sol para vivir.

“El sol aumenta las endorfinas y la dopamina. Nos produce felicidad. Nos da salud. Yo les decía a los viejitos de un geriátrico ‘menos televisión y más paseos’, eso nos hace más felices”, recuerda el dermatólogo.

Añade que la síntesis de vitamina D se hace con los rayos solares y ésta mejora nuestro sistema inmunológico y ayuda a fijar la absorción de minerales, como el calcio.

“Hay que disfrutar el sol, hacer lo que dicen los australianos, lo que llaman el smarth sun, que es un programa educativo que te enseña a usar el sol”, afirma.

Para hacerlo es importante utilizar bloqueador solar todos los días, no importa si no vas a la playa. Además el dermatólogo recomendó tomar capsulas antioxidantes fotoprotectoras, que se ingieren como vitaminas —todos los días—, que ayudan a prevenir el envejecimiento de la piel.

Por otro lado, señala que si la intención es adquirir un bronceado, se debe tomar el sol de forma paulatina, sin abusar y usando bloqueador.

“Si quieres un buen bronceado, todo tiene que ser paulatino o con una buena protección y exponiéndote largo tiempo al sol. Todo es cuestión de constancia”, concluye.