Donald Trump insistió en que la reforma migratoria es necesaria para los Estados Unidos y no permitirá que los inmigrantes con antecedentes criminales sigan viviendo en aquel país.

El discurso estuvo plagado de aplausos por parte de los Republicanos, quienes se pusieron de pie decena de veces durante los 50 minutos que duró el discurso del presdente

Durante su discurso en el Congreso, el presidente estadounidense aseguró que el sistema migratorio actual ha costado millones de dólares al gobierno y a los ciudadanos, por lo que es necesario reformarlo de inmediato.

“Nuestro sistema migratorio cuesta miles de millones de dólares al contribuyente, tenemos que adoptar un sistema migratorio basado en el mérito y facilitar el camino para las familias, incluso el camino de los migrantes que llegan a nuestro país”, dijo Trump.

Con esta reforma se pretende mejorar la situación económica de los estadounidenses, ya que los inmigrantes están ocupando los trabajaos y los sueldos que les corresponden a los ciudadanos de la Unión Americana.

Este es el primer discurso que el presidente da ante los legisladores republicanos y demócratas. Más que una rendición de cuentas del primer mes de trabajo, Trump resaltó el trabajo que ha hecho en los primeros días de su gobierno y reiteró las medidas que deben tomarse para hacer más grande a la Unión Americana.

Y aunque se esperaba un discurso más severo sobre la migración, Trump optó por un mensaje más moderado que sustentó en datos sobre los problemas que enfrenta el país con los inmigrantes.

Incluso apeló a las lágrimas al presentar tres casos de familias que fueron afectadas por los inmigrantes criminales.

En el Capitolio estaba Jamiel Shaw, un padre cuyo hijo murió a mano de un delicnuente inmigrante, que trunco el futuro de Jamiel Jr. en la universidad y com jugador de futbol americano.

También estaban  Susan Oliver y Jessica Davis, cuyos esposos eran policías y murieron cumpliendo su deber, al enfrentar a pandillas conformadas por migrantes ilegales.

Incluso dos de ellos ya habían cumplido una sentencia en la cárcel y tenían orden de deportación, que no se habían cumplido.

Con las lágrimas de las mujeres, Trump buscó refrendar su compromiso de expulsar a los inmigrantes que han cometido algún delito o que forman parte de pandillas o grupos de narcotraficantes.

Sin embargo, el presidente no dio más detalles sobre las deportaciones o las redadas que planean efectuar para cumplir este compromiso.

Mientras tanto, los migrantes que no son delincuentes están temerosos de las redadas y las deportaciones masivas que está haciendo el gobierno y que se han vuelto mediáticas.

En diversas ocasiones, el presidente hablo del tema migratorio y otro de los puntos más esperados fue el de la construcción del muro fronterizo con México.

Sin mencionarlo, aseguró que se construirá  “un muero enorme” lo antes posible para deshacerse de pandilleros, narcotraficantes y delincuentes que son depredadores de los ciudadanos y que están siendo expulsados, como se prometió.

“Los legisladores que no me creen piensen qué le dirían a una familia que pierde su empleo o es víctima de la delincuencia porque el gobierno no cumple con su obligación de hacer cumplir la ley”, cuestionó el mandatario.

 

 

 

 

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