Tigres recibió millones de Roberto Borge, ahora dice adiós a la Liga

Redacción POLÍTICA

El capricho del ex gobernador Roberto Borge por tener equipos deportivos profesionales le costó a los habitantes más de 200  millones de pesos durante cinco años para que el equipo de béisbol de Tigres jugara en Quintana Roo.

Con el cambio de gobierno, la administración encabezada por Carlos Joaquín únicamente les dio 26 millones de pesos, con la condición de que comprobaran todos los gastos de ese dinero, que proviene de las arcas estatales.

Las nuevas condiciones para seguir recibiendo recursos del gobierno del estado no agradaron a la administración del equipo, que dirige el empresario Carlos Peralta.

Los Tigres costeños

El equipo de béisbol se fundó en 1955 y jugaba en el antiguo Parque Delta —donde ahora se encuentra el centro comercial—, para después trasladarse a Puebla, en el 2001, donde jugaron cinco años.

De allí fue a sacarlos el entonces gobernador de Quintana Roo, el priista Félix González Canto, con la promesa de darles recursos suficientes para siguieran jugando a cambio de mudarse al sureste del país.

Desde entonces y hasta el año pasado, las administraciones de González Canto y la de Borge les dieron 239. 7 millones de pesos, aunque también recibieron una cantidad similar a través de los fideicomisos de promoción turística del estado.

Todo esto sin comprobar gastos de los recursos.

Incluso, antes de abandonar el cargo, Borge le depositó al equipo siete millones de pesos en mayo y junio de 2016 por el concepto de pagos adelantados.

Además, en 2015, Borge  viajó a San Diego, California para lograr que la LMB le diera una plaza del circuito veraniego de lo juegos a la ciudad de Chetumal, donde jugaban los Tigres.

“El gobernador siempre está involucrado con el equipo. Hizo un espacio en su agenda para ir a San Diego a conocer a Jerry y platicar con él un rato. Allá presentamos a Greg Vaughn y, como Jerry es su amigo, lo citamos y el gobernador los invitó a comer a los dos.

“Para todo lo de beisbol, él (Borge) se da sus tiempos, pero no tiene nada que ver en la contratación de jugadores, managers ni coaches. Yo no lo consulto para nada. Que quede claro: quien toma las decisiones en Tigres se llama Carlos Peralta Quintero”, aclaró Cuauh­témoc Rodríguez Meza, presidente ejecutivo del equipo felino, en aquel momento.

Ya desde entonces se criticaba la afición del ex gobernador por los deportes, pues ésta lo había llevado a darle dinero del erario a los equipos para mantenerse en el estado, mientras que se dejaban de lado las carencias básicas de los habitantes de la entidad.

El capricho del ex gobernador no sólo era del béisbol, al que es aficionado. También mantuvo a los Potros del Atlante y al equipo de los Pioneros de Cancún, que pertenecen a la Liga Nacional de Baloncesto Profesional.

De acuerdo con datos de la Cuenta Pública del gobierno, Borge entregó 819 millones 451 mil pesos a la administración de los tres equipos durante su mandato.

Sin embargo, el nuevo gobernador, Carlos Joaquín decidió recortar las aportaciones. Para este añode decidió darles 32 millones de pesos a los tres equipos, de los cuales 26 millones eran para el equipo de béisbol.

Ante la falta de recursos, los Pioneros decidieron “tomarse un descanso” y no jugarán en la liga este año.

Sin embargo, los Tigres fueron más allá con su decisión.

Adiós al equipo

El 7 de febrero pasado, Carlos Peralta, dueño del equipo anunció que los Tigres abandonaban la Liga Mexicana de Béisbol.

Una de las razones que argumentaron es que no estaban de acuerdo con la medida implementada por la liga, de permitir que los equipos contraten a mexicanos nacidos en el extranjero.

Aunado a eso, estaba el asunto de la reducción de los recursos y una fallida reunión con Carlos Joaquín.

Por ello, Peralta envió una carta a la LMB para anunciarle que el equipo salía de  la liga y que la franquicia sería vendida.

Sin embargo, el empresario conservaría su nombre, sus logotipos y hasta a la mascota, como un recuerdo personal, ya que su padre fue el fundador del equipo.

Con esta decisión desaparece el segundo mejor equipo de béisbol de México, que fue, junto con los Diablos, parte de la tradición de este deporte en el país.

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