VICE | Los modistos de la pasión de Cristo en Iztapalapa

Redacción TENDENCIAS

 

Por Memo Bautista

Fotos: Irving Cabello

Las manos de Jaime Nájera Pedraza se mueven con agilidad sobre la cabeza de Eder, que poco antes de las seis de la mañana llegó a la Casa de los Ensayos en Iztapalapa. El experto hace un crepé en el cabello negro para que la peluca castaña quede fija, luego presiona las yemas de sus dedos en la frente del chico para que el pegamento del tul que sobresale del postizo se adhiera bien a la piel. “Se podrá tronar el cuello pero mi peluca jamás se caerá”, menciona muy seguro. Aplica el maquillaje para que la malla se vea como una parte natural del rostro, pasa los dedos por la cabellera larga para que no quede enredada y luzca ondulada. Antes colocó al muchacho una barba y lo vistió con una túnica ceñida a la cintura con un cíngulo, el cinturón de tela al que le cuelga una borla a cada extremo, y un manto blanco. Todo el vestuario es opaco, de un blanco que envidiarían los personajes de comerciales de detergente, pero que sólo tiene el privilegio de usar, por derecho divino y de un comité de su pueblo, el Cristo de Iztapalapa.

“Esto es muy artesanal”, me dijo Jaime unos días antes mientras me mostraba la peluca y la barba destinadas para el Cristo. Es el segundo año que este diseñador de imagen de Coyoacán se encarga junto con su equipo de la caracterización, peluquería, vestuario y maquillaje de Jesús, María la virgen, Lázaro y sus hermanas, los apóstoles, los sirvientes, el Pésame, las Tres Marías, Barrabás y el resto de los 29 personajes que conforman el cuadro principal en la representación de la Pasión de Cristo en Iztapalapa.

“Si te das cuenta el cabello es natural”, continúa mientras palpo el aditamento. Pareciera que estoy tocando la barba de una persona, siento cómo, por momentos, se esponja debajo de mis yemas. Lo mismo sucede con el cabello. Es suave. Solo le falta oler a champú. “Es cien por ciento humano, obviamente trabajado para darle esta textura. Una barba se teje pelo por pelo y hoyito por hoyito. Detrás de esta barba hay una semana de trabajo para tejerla. Y ya en cuestión de trabajar el cabello, es un proceso de dos días”.

Prácticamente los postizos son personalizados. Jaime trenza el cabello natural, después lo hierve en una sal especial para que quede fijo, luego lo deja secar al natural para que tome textura y lo peina en un aparato que se llama carda. Finalmente lo monta en una cabeza, toma medidas de la cara del actor que lo va a utilizar, lo fija en un molde de poliuretano y empieza a tejer en un tul, la malla especial para caracterización. El cabello para la peluca lleva otro tratamiento, pero también es cocido a mano, labor de la que se encarga el mismo Jaime.

Hace un par de años, mientras desayunaba con un amigo recibió una llamada. El hombre por un momento se asustó. La voz del otro lado del teléfono sabía, además de su número y su nombre, dónde trabajaba y a qué se dedicaba. Por la mente pasó la amenaza de una extorsión o un secuestro. Miguel Ángel Morales Larrauri, el presidente del Comité Organizador de Semana Santa en Ixtpalapa A.C., le llamaba para invitarlo a participar en La Pasión de Cristo. Quería para la representación del 2016 algo diferente a lo que venían trabajando. Para que no hubiera un mal entendido y el diseñador no desconfiara, lo citó en el edificio de gobierno de la demarcación.

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