VICE | Pobrezafilia, o excitarse con chicas muy pobres

Redacción TENDENCIAS

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Por Javier García

La cámara de un celular apunta a la parte trasera de un Oxxo, la tienda de autoservicio más popular en el país. Frente a un aparador con arroz y salsas, una chica se comienza a desvestir para la cámara, se echa agua encima, baila y se masturba. A tan sólo unas horas de llegar a las redes sociales, este video se convirtió en viral y en el tema de conversación de muchos pubertos, trabajadores del Oxxo, y básicamente cualquier internauta del país. Recientemente, el contenido pornográfico grabado con celulares de baja calidad con personajes y lugares humildes se han convertido en la última moda del sexo y su nombre lo dice todo: pobrezafilia.

Atrás quedó la mansión de Playboy con todas sus chicas rodeadas de lujos. El morbo ya no viste marcas. Las putipobres, como las han bautizado en internet, se muestran en medio de un cuarto desordenado que suele repetir siempre el mismo escenario: una pared de ladrillo sin pintar, un techo inacabado, muebles viejos, un colchón sin sábanas tirado por el suelo y si todo está sucio… mejor, porque cuanto mayor es la pobreza, mayor será la repercusión de las fotografías.

El fenómeno, entre el erotismo y la discriminación, lleva poco más de un año recorriendo las redes sociales y una de las primeras personas en analizarlo fue la sicóloga mexicana Cindy Gabriela Flores: “Es más una fobia hacia las expresiones eróticas de las clases socio-económicas menos favorecidas, pese a que usan el prefijo filia, que hace referencia al amor o simpatía, pues los comentarios reflejan agresión y sarcasmo”.

Y es que a cada fotografía suelen acompañarle frases más cerca de la humillación que de la excitación. Existen por ejemplo una serie de reglas no escritas que sirven para medir el éxito de la foto, como que aparezcan vírgenes o santos en la habitación, que la ropa no sea de marca, que esté presente la camiseta de un equipo de futbol local… Y hasta se valora la presencia de algún viejo juguete, sobre todo peluches de algún niño con el que conviven o de una infancia que muchas veces no queda demasiado lejos.

¿Es esto fetichismo, voyerismo o simplemente humillación? Para la ciberfeminista Cindy Flores la respuesta es clara: “Creo que, más que fetichismo por la pobreza, podría reflejar un juego de poder y quizá cierto sadismo, pues se trata de un tema donde quienes critican, lo hacen asumiendo que se encuentran en una clase socioeconómica con mayores recursos económicos que quienes aparecen en las fotografías y también hay un elemento que pareciera reflejar la sensación de un colectivo o una masa cohesionada en contra de quienes se consideran ajenos, diferentes… Y a quienes se excluye de cierta forma”.

Para seguir leyendo: http://www.vice.com/es_mx/read/putipobres-excitarse-con-chicas-de-barrio

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