VICE | Por qué las jornadas laborales deberían durar cuatro horas

Redacción TENDENCIAS

Por Nathan Schneider

Alex es un hombre ocupado. Esposo de 36 años y padre de tres trabaja de tiempo completo todos los días en una gran compañía de telecomunicaciones en Denver, la ciudad a la que se mudó desde su natal Perú en 2003. Por las noches, tiene clases o tarea de la licenciatura en Ciencias Sociales que busca terminar en una universidad cercana. Con o sin alarma, se despierta todos los días a las 5AM, y sólo entonces, después de desayunar y hojear el periódico puede asistir a su capacitación como el único organizador en EU y administrador de la campaña global por Una Jornada de Cuatro Horas. “He intentado contactar a otras organizaciones”, dice, “aunque, irónicamente, no tengo tiempo”.

Pero Alex tiene grandes planes. Para el final de la década espera “un movimiento verdaderamente loco” con grupos en todo el mundo orquestando el fin de trabajo necesario.

Hace un siglo, esa iniciativa pudo haber parecido menos condenada al fracaso. Durante décadas el movimiento de trabajadores, ya sea de la industria textil o ferrocarrilera (en México, por ejemplo) llenó las calles con cientos de trabajadores demandando una jornada de ocho horas. Esto es sólo dar un paso más en la reducción gradual de la jornada laboral que se esperaba que continuara para siempre.

Antes de la guerra civil estadunidense, los trabajadores como las mujeres de la fábrica Lowell, Masachussets, peleaban por una reducción de doce horas de trabajo a diez. Después, cuando llegó la Gran Depresión, los sindicatos pedían jornadas de trabajo más reducidas y que se evitaran los despidos; las grandes compañías como Kellogg’s cedieron. Pero antes de la Segunda Guerra Mundial, la jornada de ocho horas se atascó, y hoy la mayoría de los empleados terminamos trabajando más que eso.

Estados Unidos va a la cabeza en los países más ricos en horas de trabajo anuales, pero no le gana a México. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), México se encuentra dentro de los siete países donde más horas se trabaja, y se calcula que en promedio los mexicanos trabajan 1,871 horas al año, esto es, casi 400 horas más que algunos países europeos, como Alemania.

En el caso de EU, la productividad laboral promedio se ha duplicado algunas veces desde 1950, pero el ingreso se ha estancado, a menos de que veas a los ricos, que cada día se hacen aún más ricos. El valor de esa productividad extra, después de todo, se tiene que ir a algún lugar.

Solía ser lógico que los avances en tecnología trajeran más tiempo de ocio. “Si todos los hombres y mujeres trabajaran cuatro horas al día en algo útil”, decía Benjamin Franklin, “ese trabajo produciría suficiente para procurar todas las necesidades y comodidades”. La ciencia ficción tiende a considerar el futuro con jornadas más cortas como todo menos un axioma. El best-seller de Edward Bellamy El año 2000, una visión retrospectiva describe un año 2000 en el que la gente hacía su trabajo en entre cuatro y ocho horas, con tareas menos atractivas que requerían menos tiempo. En Star Trek, el trabajo se hace por gusto, no por necesidad. En Wall-E, los robots hacen todo, y los humanos se han convertido en masas amorfas tiradas en sofás flotantes.

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