VÍCTIMA O MANIPULADOR

Elvia Ortíz COLUMNISTAS

El juego eterno e incansable entre los seres humanos; el lobo vestido de cordero que busca a toda costa salirse con la suya, logrando que los demás hagan precisamente aquello que desea, creyendo que actúan de “motu proprio”

Cuantas veces te encuentras haciendo cosas q no quieres hacer, incluso cuando estás determinado a cierta decisión, titubeas por motivos de compasión, lástima o chantaje moral. Te dejas presionar por aquellos que son importantes para tu mente o tu corazón.

La clásica mujer que se la pasa limpiando y recogiendo, sin que nadie se lo pida o se necesite, justo cuando están las visitas del marido o los hijos, para luego echarle en cara que está agotada y que quiere que le compren o hagan tal y cual cosa; o el marido que es atento y tiene detalles con los padres de ella, para luego sacar ventaja. Es una especie de compensación malentendida que armamos al interior de nuestro intelecto, para manejar las situaciones y que las cosas salgan a nuestro modo.

Incluso se sabe que cuando una persona casada tiene un o una amante, resulta mejor cónyuge, ya que el sentimiento de culpa, nos hace compensar a la víctima del engaño de alguna manera, para mantener el “status quo” y sentirnos menos fraudulentos; o cómo vulgarmente se dice “… Para pecar a Gusto, sin culpa!”

El papel de víctima es muy recurrido, en todos los ámbitos y esferas sociales; pareciera que es el pan de cada día en todo tipo de relaciones; máxime ahora que están tan en boga dentro del argot social los términos psicológicos. Es común escuchar “Estoy pasando por una depresión” o “Mi Autoestima está muy baja” con el fin de obtener con ello, concesiones y ventajas que no nos corresponden o a las que de otro modo no tendríamos acceso.

El problema de fondo es que no apreciamos las cosas buenas que tenemos, los gestos de amor, agradecimiento, éxito o cariño, que nos rodean a cada instante; no valoramos una puesta de sol o la comodidad de tener un lecho caliente y una casa limpia, el disfrutar de la modernidad de un electrodoméstico o de la belleza minimalista del mobiliario urbano, la maravilla de tener algo que comer y agua corriente al alcance de la mano; pareciera que mientras más facilidades y lujos se nos ofrecen, menos sensibles somos a valorarlos y agradecerlos.

Por ello inventamos todo tipo de argucias para lograr tener más y significar más en la vida de otros, aprovechándonos justamente del amor, admiración, status legal o laboral de que se trate… Vuélvete a ti mismo y analiza donde estás parado, ¿En tus roles diarios que papel juegas? ¿Eres manipulador o prefieres ser víctima? Sal de esas relaciones enfermizas que sólo menoscaban tu vida y dañan tu corazón. No necesitas de esos juegos para ser feliz, al contrario, ese tipo de prácticas tan bajas en su origen, a pesar de generarte satisfactores, sólo producen un vacío en tu interior.

Atrévete a vivir en la sencillez y en la verdad, no generes ataduras, genera libertad; no busques ser amado, mejor ama sin esperar recompensa, porque ésta llegará en algún momento de forma inesperada y por lo tanto será más disfrutable. Como sensatamente señala el mensaje Bíblico, reflejado en el profundo aforismo del poeta hindú Rabindranath Tagore “Dormía y soñaba que la Vida era Alegría, Desperté y vi que la Vida era Servicio, Serví y vi que el Servicio era Alegría” La quinta esencia de la vida está en darnos, para después, Recuperarnos Engrandecidos!!

 

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