VÍCTIMA O MANIPULADOR

Elvia Ortíz COLUMNISTAS

El juego eterno e incansable entre los seres humanos; el lobo vestido de cordero que busca a toda costa salirse con la suya, logrando que los demás hagan precisamente aquello que desea, creyendo que actúan de “motu proprio”

Cuantas veces te hayas haciendo cosas q no quieres hacer, incluso cuando estás determinado a cierta decisión, titubeas por motivos de compasión, lástima o chantaje moral.

La clásica mujer que se la pasa limpiando y recogiendo, sin que nadie se lo pida o se necesite, justo cuando están las visitas del marido o los hijos, para luego echarle en cara que está agotada y que quiere que le compren tal, hagan algo por ella o le permitan ir a tal lugar; o el marido que es atento y tiene detalles con los padres de ella, para luego sacar ventaja. Es una especie de compensación malentendida que armamos al interior de nuestro intelecto, para manejar las situaciones y que las cosas salgan a nuestro modo.

Incluso se sabe que cuando una persona casada tiene un o una amante, resulta mejor cónyuge, ya que el sentimiento de culpa nos hace compensar a la víctima del engaño, de alguna manera, para mantener el “status quo” y sentirnos menos fraudulentos.

El papel de víctima es muy recurrido, en todos los ámbitos, desde el trabajo hasta la casa, sabemos que solo es cuestión de iniciar el juego para que los demás secunden, muchas veces inconscientemente, realizando aquella acción producto de la ley causa efecto, que más que un acto volitivo, resulta una reacción que obedece a patrones de conducta aprehendidos.

Quieres saber si tu pareja te manipula? Solo tienes que observar la  dinámica de sus padres; la estrategia de manipulación encubierta que subyace en un “Como tu quieras Mi Amor” ese coto de poder que aparentemente te ofrece libertad de decisión pero que está íntimamente ligado a una condición, coherción disimulada que te lleva a tomar decisiones no deseadas.

Decía Santa Teresa de Ávila “humildad es andar en verdad” cuanto más humildes y transparentes sean nuestras acciones, decisiones y motivaciones en la vida, más libres y felices nos sentiremos; sin nada que esconder ni justificar, con la certeza de que nuestros actos son congruentes con nuestros pensamientos y objetivos de vida.

Al abandonar las estratagemas manipulativas, nos daremos cuenta lo sencilla que se vuelve la existencia; donde no necesitamos ser el titiritero uque maneje los hilos del Guiñol, sino que tranquilamente sabremos que estamos bien, porque si nuestras propias acciones las que bastan para generar el beneficio deseamos, y descubriremos la maravilla de sentirnos agradecidos y amados por las acciones libres de aquellos en nuestro entorno.

Anímate a salir de papel de víctima, deja atrás la manipulación y regálate la satisfacción genuina de la verdad; lo simple es más amable, lo espontáneo es más agradable y lo legítimo más merecido.

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